LandSpace completa un fuego estático del cohete ZhuQue-3 Y2 y prepara un nuevo intento de reutilización

LandSpace completa un fuego estático del cohete ZhuQue-3 Y2 en la Zona Piloto de Innovación Espacial Comercial Dongfeng, en el noroeste de China.

LandSpace completa un fuego estático del cohete ZhuQue-3 Y2 en la Zona Piloto de Innovación Espacial Comercial Dongfeng, en el noroeste de China. Crédito: LandSpace.

Este 29 de junio, LandSpace completó una prueba de fuego estático del ZhuQue-3 Y2, su cohete lanzador reutilizable de nueva generación. El ensayo se realizó en la Zona Piloto de Innovación Espacial Comercial Dongfeng, en el noroeste de China, y fue el cierre de las verificaciones principales en tierra antes del próximo vuelo. El éxito de la prueba pone al cohete en la etapa final de preparación para su próxima misión, que busca recuperar y volver a utilizar la primera etapa de un lanzador orbital, uno de los objetivos más dificiles del acceso al espacio actual.

LandSpace completa un fuego estático del cohete ZhuQue-3 Y2 en la Zona Piloto de Innovación Espacial Comercial Dongfeng, en el noroeste de China. Crédito: LandSpace.

El ZhuQue-3 es uno de los proyectos más importantes del sector espacial comercial chino. LandSpace ya había ganado visibilidad internacional en 2023, cuando su ZhuQue-2 se convirtió en el primer cohete de metano y oxígeno líquido en alcanzar la órbita. Con el ZhuQue-3, la empresa busca desarrollar un sistema parcialmente reutilizable, inspirado en la lógica operativa del Falcon 9 de SpaceX, que transformó el mercado global de lanzamientos: lanzar, recuperar, revisar, recargar propelente y volver a volar.

La prueba de encendido o fuego estático

Una prueba de fuego estático consiste en encender los motores del cohete mientras el vehículo permanece sujeto a la plataforma, para evaluar el comportamiento de todo el sistema de propulsión: los propios motores, los tanques, las líneas de alimentación, la aviónica, el software de control, las estructuras y los sistemas de soporte en tierra.

Según LandSpace, el ensayo verificó de forma integral el vehículo, la infraestructura de lanzamiento y la compatibilidad entre ambos. La empresa informó que todos los sistemas funcionaron con normalidad y que los datos cumplieron los objetivos previstos. De esta forma, la compañía ahora avanzará con los preparativos de vuelo.

LandSpace completa un fuego estático del cohete ZhuQue-3 Y2 en la Zona Piloto de Innovación Espacial Comercial Dongfeng, en el noroeste de China. Crédito: LandSpace.

El ZhuQue-3 es un cohete de dos etapas, con una estructura de acero inoxidable. Está propulsado por metano y oxígeno líquidos, o methalox, un combustible especialmente atractivo para lanzadores reutilizables. El methalox genera menos residuos sólidos que otros combustibles hidrocarbonados, por lo que facilita la limpieza de los motores y puede mejorar la operación entre vuelos. En los vehículos de un solo uso, no es importante como queda el motor luego del lanzamiento, pero si se quiere volver a utilizar, la idea es que quede lo más limpio y en las mejores condiciones posibles.

La versión inicial del vehículo mide unos 66 metros de alto y 4,5 metros de diámetro. Su primera etapa utiliza nueve motores Tianque de LandSpace y está diseñada para regresar después de separar la segunda etapa. Para ello, debe realizar un descenso controlado utilizando superficies aerodinámicas y sistemas de actitud, reencender motores en la fase final y aterrizar en una zona de recuperación. En configuración reutilizable, el objetivo es que pueda transportar varias toneladas a órbita baja y que la primera etapa llegue a usarse en múltiples misiones.

ZhuQue-3 Y2

La próxima misión del ZhuQue-3 Y2 es importante porque llega después del primer vuelo del cohete, realizado en diciembre de 2025. En aquella prueba, el vehículo logró alcanzar la órbita, pero la recuperación de la primera etapa falló durante la fase final de aterrizaje por un evento anómalo de combustión. De cualquier forma, si bien acertar el primer intento sería un gran hito, la secuencia de recuperación es una maniobra excesivamente compleja, y solo pocas empresas la han logrado con éxito a la primera vez. Es esperable que los cohetes deban pasar por un proceso iterativo y varios intentos de vuelo hasta por fin dominar la recuperación.

Aún así, el primer vuelo dejó datos valiosos sobre el ascenso, la separación, el reingreso, el control aerodinámico y la guía de recuperación. El nuevo vehículo Y2 aparece, por lo tanto, como el siguiente paso de una campaña de aprendizaje. Ahora, no solo además de repetir el acceso a órbita, se esperará que se acerque a una recuperación controlada del propulsor.

Reutilizar un cohete orbital exige que la primera etapa sobreviva a un descenso supersónico, corrija su trayectoria en tiempo real, reinicie motores con precisión y aterrice con márgenes muy estrechos. SpaceX domina esa capacidad con el Falcon 9 desde hace años, pero ningún actor chino la convirtió todavía en una operación rutinaria. Por eso, el ZhuQue-3 es una prueba del salto que China quiere dar desde una industria espacial con alta cadencia de lanzamientos hacia una arquitectura más económica, flexible y repetible.

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