Ucrania afirma haber atacado el “mayor complejo terrestre de comunicaciones satelitales de Rusia”

Ucrania afirma haber atacado dos complejos de comunicaciones que utilizan las fuerzas rusas, entre ellos, el Centro de Comunicaciones Espaciales de Dubna, cerca de Moscú.

Ucrania afirma haber atacado dos complejos de comunicaciones que utilizan las fuerzas rusas, entre ellos, el Centro de Comunicaciones Espaciales de Dubna, cerca de Moscú.

Ucrania afirmó haber atacado dos centros de comunicación satelital utilizados por las fuerzas rusas, en una nueva operación contra infraestructura estratégica dentro de Rusia. Según el Estado Mayor ucraniano, uno de los blancos fue el Centro de Comunicaciones Espaciales de Dubna, cerca de Moscú, que, según Kyiv, es “el mayor complejo terrestre ruso de comunicaciones satelitales“. El otro objetivo señalado se ubicó en la región de Vladimir, al este de la capital rusa. Medios internacionales informaron el hecho, aunque no verificaron de manera independiente el reporte ucraniano.

Ucrania afirma haber atacado el Centro de Comunicaciones Espaciales de Dubna, cerca de Moscú, que clasifica como “el mayor complejo terrestre ruso de comunicaciones satelitales”.

El ataque se produjo en el marco de una campaña más amplia de Ucrania contra instalaciones energéticas, industriales y militares rusas. En la misma operación, Kyiv aseguró haber alcanzado la planta de procesamiento de gas de Orenburg, en el sur de los Urales, a más de 1.200 kilómetros del frente. Ese complejo no solo tiene importancia industrial, sino que, según Ucrania, allí también funciona la única planta rusa de helio. Ese insumo se utiliza en sistemas asociados a motores cohete de combustible líquido, y también se emplea en componentes vinculados a combustibles sólidos y pólvoras. En ese contexto, los ataques no buscan únicamente causar daños puntuales, sino afectar cadenas técnicas que sostienen capacidades militares más complejas.

El rol de las comunicaciones satelitales durante la guerra

Los centros de comunicación satelital son parte del segmento terrestre de una arquitectura espacial. Aunque los satélites operan en órbita, necesitan estaciones en tierra para enviar comandos, transmitir datos y enlazar comunicaciones entre unidades militares y centros de mando. Estas instalaciones generalmente incluyen grandes antenas parabólicas, sistemas de seguimiento, enlaces de subida y bajada, centros de procesamiento de señal y redes de fibra óptica.

El Centro de Comunicaciones Espaciales de Dubna y las estaciones del mismo tipo pasaron a ser objetivos de alto interés en la guerra, ya que tienen una función crítica. Sirven para coordinar fuerzas, transmitir inteligencia y conectar unidades en zonas remotas. Si una red satelital pierde capacidad de enlace o sufre interrupciones en tierra, puede degradarse la resiliencia de las comunicaciones militares. Sin las estaciones en tierra, los satélites no sirven de nada.

La guerra en Ucrania fue uno de los primeros conflictos bélicos en apuntar con mayor vehemencia contra este tipo de infraestructura. Antes, una guerra basada en grandes misiles difícilmente podía aspirar a atacar toda infraestructura medianamente relevante. Ahora, la guerra con drones permite emplear vehículos autónomos de largo alcance para dificultarle al adversario la planificación de ataques, la coordinación de sus tropas y las comunicaciones en el campo de batalla.

Si el reporte ucraniano se confirma, el ataque contra Dubna y Vladimir marcaría otro paso en esa dirección: no un golpe simbólico contra el “espacio”, sino una operación contra la capa terrestre que permite que los sistemas espaciales funcionen en una guerra.

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