La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) presentó su modelo de inteligencia artificial (IA) aplicada a la educación ante referentes de América Latina. La exposición se realizó durante el Google for Education Chile Leadership Lab, un encuentro regional orientado a compartir experiencias de transformación digital en los sistemas educativos. La participación porteña puso el foco en cómo integrar herramientas de IA en la enseñanza sin reducir el proceso educativo a una simple adopción tecnológica.
El Ministerio de Educación de la Ciudad fue representado por Victoria Ezcurra, gerenta Operativa de Educación Digital, quien expuso la estrategia que viene desarrollando el distrito en el marco del Plan Buenos Aires Aprende. La presentación incluyó avances, aprendizajes y desafíos vinculados al uso de inteligencia artificial en escuelas, con foco en la formación docente y en la creación de recursos para el aula. Según informó la Ciudad, desde 2025 más de 30.000 docentes participaron en instancias de capacitación sobre IA, a través de cursos con certificación internacional, webinars especializados, trayectos con puntaje docente y propuestas para distintos niveles y modalidades educativas.
El avance de la IA y la respuesta de las instituciones
El modelo porteño se apoya en tres líneas principales: capacitación, desarrollo de herramientas y proyectos de innovación con estudiantes. Una de las iniciativas destacadas es la creación de más de 2.000 asistentes personalizados de IA, llamados Gemas, diseñados para acompañar tareas de enseñanza y aprendizaje. Estos asistentes funcionan como recursos configurados para objetivos específicos: pueden orientar actividades, ayudar a organizar contenidos, proponer consignas, asistir en la planificación docente o apoyar procesos de aprendizaje.
La estrategia también incluye Ciudad Ágora IA, un programa en el que más de 380 estudiantes participaron en proyectos de innovación con impacto real, diseñando soluciones basadas en inteligencia artificial para problemáticas concretas de la Ciudad.
El caso porteño se da en un contexto global de avance de la IA, en el que las casas de estudio son un de los organismos que están explorando cómo incorporar estas herramientas en la educación de manera útil, segura y pedagógicamente relevante. La IA generativa puede producir textos, responder preguntas, resumir información, adaptar materiales y asistir en tareas repetitivas, pero su valor educativo depende del criterio con el que se use. Por eso, la formación docente es un punto central. Más allá de habilitar herramientas, los equipos educativos necesitan comprender sus límites, revisar sus respuestas, detectar errores, proteger datos personales y definir cuándo su uso mejora el aprendizaje y cuándo puede empobrecerlo.
A nivel internacional, organismos educativos y gobiernos vienen señalando que la inteligencia artificial puede ayudar a personalizar procesos de enseñanza, reducir cargas administrativas y ampliar el acceso a recursos digitales. Al mismo tiempo, advierten sobre riesgos como sesgos, dependencia tecnológica, desigualdad de acceso y pérdida de transparencia en la producción de información. La experiencia presentada por CABA demuestra que la IA educativa comienza a ser parte de una política pública en etapa de implementación, con preguntas aún abiertas y una necesidad clara de evaluación permanente.
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