El Día Mundial de los Océanos se celebra anualmente desde 1992 y fue establecido por las Naciones Unidas con el fin de concientizar sobre la importancia fundamental que tienen en la vida del planeta. A propósito de esta fecha, se recopilan dos proyectos que Argentina llevó –y lleva– a cabo en relación con la investigación de las aguas profundas.

La importancia del Mar Argentino
El Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030 (PNCTI 2030), presentado en 2022 por el propio Minsterio, es la hoja de ruta de Argentina para ordenar las políticas científicas, tecnológicas y de innovación durante esta decada.
Allí, se establece una agenda estratégica que propone diez desafíos nacionales. En particular, el número siete es “fortalecer la investigación marítima, la soberanía y el uso sostenible de los bienes del Mar Argentino” e incluye cuatro misiones específicas: profundización en el conocimiento del ambiente marino, el uso sostenible de bienes marinos, el desarrollo de la industria naval y de instrumental de detección y medición, y la promoción de una cultura bicontinental y oceánica.
En relación a esto podemos dar cuenta de dos proyectos: el satélite SABIA-Mar, y la investigación del Mar Argentino del CONICET con el Schmidt Ocean Institute.
Sobre el satélite nacional SABIA-Mar
El proyecto del satélite SABÍA-Mar 1 (Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar) fue concebido originalmente en 1998 con la firma entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la Agencia Espacial Brasileña (AEB) para el desarrollo de dos naves idénticas. Sin embargo, no fue hasta la actualización del acuerdo en 2016 y la revisión crítica de diseño (CDR) en 2018 que el proyecto tomó una forma más concreta. Actualmente, se encuentra en sus fases finales de integración y pruebas y se espera que su lanzamiento sea en 2027.
Este ejemplar se enmarca dentro del Plan Nacional de Actividades Espaciales como una misión de Observación de la Tierra con aplicaciones prioritarias para el estudio del mar y sus costas. Su principal objetivo es convertirse en una fuente de datos importante para estudios del color del mar a nivel regional, y promover información y herramientas para el estudio de la productividad primaria del mar, los ecosistemas marinos, el ciclo del carbono, la dinámica de las aguas costeras, el manejo de recursos pesqueros y la calidad de agua en costas y estuarios.
Para llevar a cabo estos objetivos, el SABIA-Mar cuenta con tres instrumentos principales que adquieren datos en 19 bandas hiperespectrales. Está diseñado para tener una vida útil de cinco años y volar en una órbita sincrónica al Sol, con una frecuencia de revisión de cuatro días. Para ello, es clave la participación de instituciones públicas y empresas nacionales como INVAP, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional de La Platan (UNLP), IMER y Ascentio. Por su parte, Brasil construirá el SABÍA-Mar 2, basado en el segmento del vuelo del Amazônia-1, otro satélite de observación de la Tierra.

La colaboración del CONICET con el Schmidt Ocean Institute
Por otro lado, tras el gran éxito de la expedición “Talud Continental IV: Oasis Submarinos del Cañón de Mar del Plata”, llevada a cabo durante julio y agosto del 2025 a bordo del Buque Falkor, los científicos del CONICET anunciaron que volverán a investigar las profundidades del Mar Argentino en colaboración con el Schmidt Ocean en 2027.
Se espera que la misión Talud Continental V dure 23 días y, por supuesto, también será transmitida por streaming. En esta ocasión, se estudiarán los ecosistemas profundos de los cañones Ameghino y Almirante Brown frente a la provincia de Chubut. Están ubicados a unos 600 metros de la costa y constituyen una región muy poco explorada del Atlántico con un alto potencial de biodiversidad.
La misión Talud Continental IV del 2025 permitió identificar más de 40 especies marinas potencialmente nuevas, y fue la primera vez que se utilizó en esta zona un vehículo como el SuBastian (ROV) operado remotamente.

¿Qué conecta a ambos proyectos?
El uso de los datos satelitales a gran escala sirve para guiar y contextualizar, por ejemplo, las inversiones directas de exploración. El SABIA-Mar cartografiará el color del océano, la temperatura y la concentración de clorofila. Estos datos y variables son fundamentales para las misiones a miles de metros de profundidad.
Por otro lado, la información recolectada del fondo marino les permite a los científicos poder calibrar y validar los que los sensores del satélite van a detectar en el espacio.
A su vez, ambos proyectos forman parte de las iniciativas estratégicas de instituciones nacionales –el CONICET y la CONAE– para la divulgación científica, la soberanía y la protección de hábitats vulnerables.
La importancia de la soberanía y la educación
Tanto el desarrollo del SABIA-Mar como las expediciones del CONICET sientan las bases para un mejor conocimiento de las aguas nacionales, haciendo foco integral en el estudio del Mar Argentino. Estas iniciativas generan información multidisciplinaria que es utilizada por diferentes industrias y sectores para el aprovechamiento responsable y sustentable de los recursos, mientras promueven la soberanía nacional y la educación sobre este tema al público general, despertando interés y curiosidad.
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