El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, realizó un vuelo de demostración en un taxi aéreo eléctrico de BETA Technologies y se convirtió en el primer titular de esa cartera en volar en un eVTOL. La prueba se hizo en la sede de la empresa en Burlington, Vermont, y Washington la presentó como un paso simbólico para acelerar la llegada de la movilidad aérea avanzada. El vuelo no implica el inicio de servicios comerciales masivos, pero muestra el interés oficial por integrar este tipo de aeronaves al sistema nacional de aviación.
La demostración se enmarca en el programa eIPP, una iniciativa del Departamento de Transporte y la Administración Federal de Aviación para probar aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical en operaciones reales. El programa seleccionó ocho proyectos distribuidos en 26 estados, con participación de fabricantes como BETA Technologies, Joby Aviation, Archer, Electra y Wisk. Las pruebas incluyen servicios de taxi aéreo urbano, transporte regional, carga, logística médica, respuesta ante emergencias, vuelos autónomos y operaciones para el sector energético.
El rol de BETA y las nuevas aeronaves vtol
La aeronave utilizada pertenece a la familia ALIA, desarrollada por BETA Technologies. La empresa trabaja en dos configuraciones, una versión CTOL, de despegue y aterrizaje convencional, y una versión VTOL, capaz de operar verticalmente desde aeropuertos o vertipuertos. Ambas son eléctricas, tienen una envergadura de 15 metros, capacidad para cinco pasajeros, operación con un piloto y carga completa en aproximadamente una hora. La versión VTOL combina un motor eléctrico principal para el vuelo horizontal con cuatro motores eléctricos adicionales para la sustentación vertical, mientras que la CTOL utiliza solo el sistema de propulsión principal para operar como un avión convencional. Según BETA, ALIA ya superó las 125.000 millas náuticas de vuelo acumuladas en pruebas y operaciones con socios.
El atractivo de estas aeronaves está en que prometen cubrir trayectos cortos o regionales con menor ruido, menores emisiones locales y costos operativos más bajos que los helicópteros. Sin embargo, su despliegue depende de varios factores que todavía están en desarrollo, como certificación de aeronaves, entrenamiento de pilotos, infraestructura de carga, diseño de vertipuertos, integración con el control de tránsito aéreo y aceptación pública. De esta forma, más que habilitar los vuelos comerciales, el programa eIPP busca reunir datos operativos para que la Federal Aviation Administration (FAA) pueda definir normas más precisas y seguras.
BETA llega a esta etapa con una posición fuerte dentro del sector. La compañía fue seleccionada en siete de los ocho proyectos del eIPP, más que cualquier otro fabricante, y ya trabaja con socios vinculados a logística, salud, defensa y transporte regional. Sus primeras aplicaciones apuntan tanto a taxi aéreo de pasajeros como a misiones con mayor valor operativo inmediato, como transporte de órganos, suministros médicos, carga crítica y conexión de comunidades rurales.
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