El confinamiento de Chernóbil, dañado por un dron explosivo durante la guerra de Ucrania, sigue sin repararse

El confinamiento de Chernóbil, dañado por un dron explosivo durante la guerra de Ucrania, sigue sin repararse.

El confinamiento de Chernóbil, dañado por un dron explosivo durante la guerra de Ucrania, sigue sin repararse.

El Nuevo Confinamiento Seguro (NSC) de Chernóbil sigue sin repararse después de un ataque con un dron explosivo que lo dañó el 14 de febrero de 2025. La estructura, construida para aislar los restos del reactor nuclear 4 y permitir el desmantelamiento seguro del viejo sarcófago, perdió parte de su estanqueidad interna y continúa bajo medidas temporales de contención. Según la central de Chernóbil, no se registraron liberaciones radiactivas por encima de los límites establecidos, las tasas de dosis gamma permanecen dentro de los niveles de control y los sistemas automáticos de monitoreo funcionan con normalidad.

El ataque, que Ucrania atribuyó a Rusia en el marco de la guerra aún vigente, perforó el revestimiento externo e interno del NSC y provocó un incendio prolongado. En conjunto, todo esto dejo al viejo sarcófago expuesto y afectó sistemas necesarios para la operación segura de la estructura. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) informó que la explosión generó una brecha de unos 15 metros cuadrados en el revestimiento interno y externo, y dañó alrededor de 200 metros cuadrados de paneles. Además, comprometió sistemas clave, como los vinculados con ventilación y operación interna.

En 2025, un dron explosivo daño el Nuevo Confinamiento Seguro (NSC) de Chernóbil.

El NSC y el ataque del dron

El NSC es el gran domo que cubre el reactor 4 de Chernóbil, la central destruida en el accidente nuclear de 1986. Fue diseñado como una barrera de confinamiento con una vida útil prevista de 100 años. Su objetivo es separar los materiales radiactivos del ambiente exterior y crear condiciones seguras para desmontar las estructuras inestables del antiguo “Objeto Refugio”, el sarcófago construido de emergencia tras la explosión. La estructura tiene 257 metros de luz, 162 metros de largo y 108 metros de altura. Fue construida por el consorcio Novarka, integrado por Vinci y Bouygues, y financiada a través del Fondo de Protección de Chernóbil administrado por el BERD.

Además de cubrir el reactor, el NSC debía mantener un volumen interno controlado, limitar el ingreso de agua y aire, reducir la corrosión, contener polvo y materiales contaminados, y sostener los sistemas necesarios para el futuro desmantelamiento del sarcófago original. Por eso, además del agujero del techo, el daño se mide sobre el impacto en la estanqueidad, la ventilación, los sistemas auxiliares y la capacidad de mantener condiciones internas estables.

Luego del impacto del 15 de febrero, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que el NSC perdió funciones primarias de seguridad, incluida la capacidad de confinamiento. Sin embargo, no detectó daños permanentes en las estructuras portantes ni en los sistemas de monitoreo. Esto implica que la estructura no colapsó ni dejó de estar bajo control, pero ya no cumple plenamente la función para la que fue diseñada.

El viejo sarcófago que protege al Reactor 4, debajo del Nuevo Confinamiento Seguro (NSC).

En qué estado está ahora

El 14 de abril de 2026, la central de Chernóbil informó que el viejo Objeto Refugio continúa cumpliendo sus funciones conforme a la reglamentación del complejo NSC-Shelter, con vida útil documentada hasta el 31 de octubre de 2029, sujeta a posible extensión si existe una justificación de seguridad. En paralelo, reivindicó que el NSC perdió la capacidad de mantener completamente la estanqueidad de su volumen interno, aunque su envolvente protectora sigue cumpliendo parcialmente la función de aislar ecológicamente la unidad destruida del ambiente.

Así, Chernóbil no está en una situación de emergencia radiológica, pero tampoco volvió a la condición previa al ataque. La instalación se mantiene en estado controlado y estable. No se informaron emisiones radiactivas por encima de los límites establecidos, no se identificaron daños en las estructuras portantes del NSC ni del Objeto Refugio, y el monitoreo radiológico automático opera en modo normal. Aun así, la propia central advierte que el riesgo de liberación no controlada se considera bajo solo si los sistemas siguen funcionando normalmente y no hay nuevos impactos externos, ya sean militares o naturales.

El Nuevo Confinamiento Seguro (NSC) de Chernóbil, que cubre el viejo sarcófago sobre el reactor 4 de la central nuclear. Se observa el agujero de la estructura en la parte superior derecha, causado por el ataque de un gron durante la guerra de Rusia y Ucrania. Crédito: REUTERS/ Valentyn Ogirenko.

Las medidas temporales y el plan de reparación

Después del ataque, se realizaron trabajos de emergencia para limitar el ingreso de agua y estabilizar la situación. El OIEA informó en abril de 2025 que trabajadores repararon temporalmente los revestimientos para evitar filtraciones, mientras evaluaban la integridad estructural del edificio. Más adelante, Chernóbil precisó que en octubre de 2025 se cerró el agujero del revestimiento externo, una medida que permitió atravesar el período otoño-invierno con menor ingreso de precipitaciones. Sin embargo, esa solución fue temporal.

Más adelante, en 2026, El BERD y los donantes de la Cuenta Internacional de Cooperación para Chernóbil aprobaron un programa de ingeniería temprana y compras por 30 millones de euros para preparar la reparación del NSC. Ese programa tendrá tres etapas: consolidar datos técnicos e investigar daños, transformar esos resultados en soluciones de ingeniería junto con el regulador nuclear ucraniano, y preparar documentación de detalle y compras de componentes de largo plazo.

El 26 de abril de 2026, durante la Conferencia Internacional sobre Restauración y Seguridad Nuclear en Chernóbil, la central y el BERD firmaron el Acuerdo de Subvención N.º 6 para iniciar esos trabajos. La central aclaró que esta etapa no constituye la reparación, sino la base para decidir cómo restaurar el NSC y estimar costos. Luego, se avanzaría hacia una reparación completa. El programa está previsto en tres fases durante 18 meses. Las reparaciones podrían comenzar en 2028 y la restauración desarrollarse entre 2028 y 2030.

El costo estimado es de al menos 500 millones de euros. El BERD advirtió que, sin una restauración completa, la vida útil de 100 años del NSC puede quedar comprometida por corrosión y degradación estructural. También informó que la comunidad internacional ya anunció compromisos iniciales de 100 millones de euros, aunque todavía resta cerrar el financiamiento completo.

Tal vez te interese: A cuatro años de la guerra Rusia-Ucrania: el dron que dañó el confinamiento de Chernóbil y comprometió la seguridad nuclear

Salir de la versión móvil