El próximo jueves 21 de mayo de 2026, la empresa aeroespacial SpaceX llevará a cabo un hito crucial en la historia de la exploración espacial: el duodécimo vuelo de prueba integrado de Starship (Flight 12). El lanzamiento está programado desde las instalaciones de Starbase en Boca Chica, Texas, con una ventana que se abrirá a las 5:30 p.m. hora local (22:30 UTC). Este ensayo técnico representa un momento de inflexión, ya que no se trata de una misión continuista, sino del debut operativo de una arquitectura completamente renovada orientada hacia la reutilización total: el Starship Block 3 o Version 3 (Starship V3).
El debut de la Starship V3
El vuelo 12 marcará de manera oficial el estreno de los vehículos de nueva generación denominados Starship Block 3. Esta versión utiliza el prototipo de nave Ship 39 y el propulsor Booster 19. Esta nueva evolución estructural presenta optimizaciones orientadas a incrementar la confiabilidad general del cohete más grande y potente del mundo, reduciendo drásticamente el número de componentes expuestos en su fuselaje. Asimismo, la nave estrena una segunda plataforma de lanzamiento de diseño avanzado (OLP-2) construida específicamente en Starbase para soportar las masivas cargas operativas de esta variante.
La Starship V3 de SpaceX mantiene la arquitectura esencial de dos etapas de sus predecesoras, pero con un incremento notable en su altura total (alcanzando cerca de los 150 metros) y un rediseño optimizado en sus componentes clave. La etapa superior, la nave Starship, cuenta con una sección de carga notablemente ampliada, un escudo térmico mejorado, un sistema de actuación modificado para sus aletas delanteras, reubicadas para protegerlas mejor del calor extremo durante la reentrada atmosférica. En su base, se aloja una nueva configuración de motores Raptor 3. Por su parte, la primera etapa o propulsor Super Heavy contiene los los brazos mecánicos (Chopsticks) para su reentrada segura y reutilización.
En el corazón de este cambio tecnológico se sitúa la evolución de los motores Raptor de SpaceX, alimentados por metano y oxígeno líquidos. Los nuevos motores no solo entregan un empuje mayor, sino que incorporan mejoras severas en su blindaje térmico y líneas de alimentación para posibilitar un apagado y encendido mucho más preciso. De hecho, uno de los hitos técnicos más esperados de la misión aérea consiste en un reencendido de prueba en el espacio de un único motor Raptor, una maniobra obligatoria para futuras misiones de inserción orbital y retornos controlados a la Tierra.
Objetivos de reentrada y despliegue de simuladores Starlink V3
A diferencia de los vuelos previos que buscaban únicamente la supervivencia estructural del vehículo, la etapa superior de Starship se enfrentará a exigentes evaluaciones durante su trayectoria suborbital. La nave llevará a bordo una carga útil simulada consistente en 20 maquetas que replican el peso y tamaño de los satélites de nueva generación Starlink V3, junto con dos satélites Starlink reales modificados con hardware especial. Estos simuladores serán eyectados de manera controlada en el espacio antes de iniciar el reingreso atmosférico, manteniendo todos los elementos una trayectoria balística segura.
La protección térmica será otro gran foco de estudio debido a que SpaceX ha modificado intencionalmente el escudo de la nave pintando varias losetas de cerámica de color blanco para actuar como objetivos de contraste fotográfico. Los dos satélites modificados que viajan a bordo tendrán la tarea de escanear ópticamente el escudo térmico de Starship durante el vuelo para transmitir imágenes en tiempo real a los operadores terrestres. Este innovador método de análisis busca verificar que el escudo soporte las temperaturas extremas de la fricción atmosférica y validar las técnicas de inspección de cara a futuros aterrizajes en la base de lanzamiento.
Perfil de vuelo y un amerizaje conservador en mar abierto
El perfil de la trayectoria de vuelo de este 21 de mayo mantendrá similitudes operativas con los anteriores tests, pero con una inclinación hacia el Caribe para garantizar que cualquier fragmento imprevisto caiga estrictamente en el océano. Tras el despegue y una fase de máxima presión aerodinámica (Max Q), las etapas se separarán mediante la técnica de hot-staging a los 2 minutos y 24 segundos. Posteriormente, el propulsor Super Heavy iniciará su quema de retropropulsión, buscando reingresar de forma controlada sobre las aguas del Golfo de México.
A pesar de que los planes a largo plazo contemplan capturar los propulsores en el aire mediante los brazos mecánicos de la torre de lanzamiento, SpaceX ha optado por un enfoque conservador para el Booster 19, dictaminando que realice un amerizaje controlado en el mar. Esto se debe a los profundos cambios de ingeniería implementados en los vehículos Block 3, requiriendo recolectar datos de telemetría limpios antes de arriesgar la infraestructura de tierra. Por su parte, tras una maniobra de balanceo diseñada para estresar deliberadamente los alerones traseros, la nave Starship completará su viaje con un amerizaje final en el Océano Índico.
Te puede interesar: SpaceX apiló el primer Starship V3 completo en Starbase y se prepara para el vuelo de prueba 12.
