Perú entra en la agenda lunar: Lima recibe a los países de los Acuerdos Artemis

Perú entra en la agenda lunar: Lima recibe a los países de los Acuerdos Artemis.

Perú entra en la agenda lunar: Lima recibe a los países de los Acuerdos Artemis.

Perú está siendo anfitrión de una reunión clave para la diplomacia espacial: el IV Taller de los Acuerdos Artemis se está llevando a cabo en Lima durante el 13 y 14 de mayo. El encuentro está organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú y la Agencia Espacial del Perú (CONIDA), en colaboración con la NASA. La reunión convoca a representantes de más de 50 países para debatir cooperación espacial, uso pacífico del espacio y nuevas reglas para futuras misiones a la Luna y otros destinos del Sistema Solar.

Perú está siendo anfitrión del IV Taller de los Acuerdos Artemis, que se lleva a cabo en Lima durante el 13 y 14 de mayo., con la participación de representantes de más de 50 países.

Los Acuerdos Artemis y la participación del Perú

Los Acuerdos Artemis se establecieron en 2020, con la firma inicial de 7 países: Estados Unidos, Australia, Canadá, Italia, Japón, Luxemburgo, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido. Son un marco de principios para guiar la exploración civil y el uso pacífico del espacio, en especial en actividades vinculadas con la Luna, Marte, cometas y asteroides. Algo así como una especie de “constitución internacional para el espacio y la Luna”. Sus ejes principales son la cooperación pacífica, la transparencia, el registro de objetos espaciales, la publicación de datos científicos, la protección del patrimonio espacial, el uso responsable de recursos y la reducción de basura espacial.

Perú se sumó a los Acuerdos Artemis en 2024 y desde entonces busca fortalecer su presencia en la gobernanza espacial. La elección de Lima como sede le da al país un lugar en una agenda que, hasta hace poco, parecía reservada a las grandes potencias espaciales. Además, el taller también es relevante para América Latina. La región tiene capacidades espaciales desiguales, pero crecientes, como satélites de observación, estaciones terrenas, desarrollos universitarios, cooperación internacional y proyectos de monitoreo ambiental. Participar en estas discusiones permite influir en reglas que van a afectar el acceso futuro a datos, misiones científicas y tecnologías espaciales.

En el caso peruano, el antecedente más importante es PerúSAT-1, lanzado en 2016, que marcó un salto en observación terrestre para el país. A eso se suman nuevas capacidades académicas y tecnológicas, como la formación en ingeniería aeroespacial y proyectos de nanosatélites mencionados por la Cancillería peruana.

Uno de los temas centrales del encuentro será una propuesta para compartir información relevante de futuras misiones lunares mediante una base de datos descentralizada, con apoyo de la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (UNOOSA). Las misiones lunares generan datos sobre geología, radiación, zonas de aterrizaje, temperaturas, comunicaciones, navegación y disponibilidad de recursos. Si esa información se comparte de forma ordenada, puede mejorar la seguridad de nuevas misiones y evitar que cada país trabaje aislado.

También puede servir para reducir interferencias. Si dos misiones quieren operar en una misma zona, o usar frecuencias, rutas o ventanas de comunicación similares, hace falta coordinación previa. Ese tipo de problemas será más frecuente a medida que aumente la actividad en la Luna.

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