La Expedición 74 de la NASA en la Estación Espacial Internacional (ISS) alcanzó un ritmo frenético este jueves, centrando sus operaciones en terapias inspiradas en el ADN y técnicas avanzadas de agricultura espacial. Los miembros de la expedición lideraron una jornada técnica que incluyó el mantenimiento preventivo de una instalación de física cuántica y la revisión de equipos de soporte vital. Estas tareas, sumadas al servicio de trajes espaciales, resultan fundamentales para garantizar la operatividad de los laboratorios y la seguridad de la tripulación en órbita.
¿Qué es la Expedición 74?
La Expedición 74 representa la actual misión de investigación de larga duración en la Estación Espacial Internacional (ISS), diseñada para avanzar en el conocimiento de la salud humana y la sostenibilidad en el espacio profundo. Su objetivo principal es ejecutar experimentos críticos en biotecnología, como el desarrollo de nanoterapias contra el cáncer, y perfeccionar técnicas de agricultura espacial para futuras misiones a la Luna y Marte.
La Expedición 74 comenzó el 8 de diciembre de 2025 y concluirá en el verano de 2026. La tripulación recibió la misión SpaceX Crew-12, mientras continúa realizando investigaciones espaciales avanzadas que benefician a los seres humanos tanto dentro como fuera de la Tierra. El relevo de la tripulación se completó con el lanzamiento de la misión Soyuz MS-28, que transportó a los actuales integrantes al complejo orbital para iniciar su ciclo de investigación científica y mantenimiento técnico.
La misión se consolidó tras la llegada de la Expedición 74 a la estación, operando con una tripulación internacional integrada por los astronautas de la NASA Jessica Meir, Jack Hathaway y Chris Williams, junto a la ingeniera de la Agencia Espacial Europea (ESA) Sophie Adenot. El equipo se completa con los cosmonautas de la agencia espacial rusa, Roscosmos, Sergey Kud-Sverchkov, Sergei Mikaev y Andrey Fedyaev, quienes gestionan la infraestructura técnica y científica del complejo orbital.
Tratamientos inspirados en la arquitectura del ADN
La ingeniera de vuelo de la NASA, Jessica Meir, ejecutó una investigación biotecnológica en el módulo Harmony para analizar el comportamiento de materiales diseñados para imitar al ADN en microgravedad. Utilizando un espectrofotómetro, un dispositivo que mide el comportamiento de la luz irradiada en distintos materiales, Meir evaluó la estabilidad estructural del ADN contenidas en pequeños envases transparentes bajo condiciones de caída libre.
Los datos obtenidos fueron transferidos a un ordenador para su posterior descarga y análisis por parte de equipos médicos en la Tierra. El objetivo final de este estudio es perfeccionar nanoterapias avanzadas que permitan atacar células cancerígenas con una precisión significativamente mayor.
Agricultura espacial y seguridad alimentaria
La ingeniera de vuelo Sophie Adenot, de la ESA, gestionó el riego de plantas de alfalfa dentro de la instalación Veggie del módulo de laboratorio Columbus de la ISS. Esta actividad forma parte del estudio botánico Veg-06, el cual investiga cómo los cultivos absorben nitrógeno y prosperan en microgravedad para garantizar la producción de alimentos en misiones prolongadas.
Tras la labor agrícola, Adenot se sometió a un examen de presión ocular realizado por Jessica Meir mediante el uso de un tonómetro, un aparato que mide la presión del fluido dentro del ojo. Estos controles optométricos regulares son vitales para que los médicos terrestres puedan detectar y mitigar alteraciones en la visión provocadas por el entorno espacial.
Estudio de física cuántica en la estación
Por otro lado, el ingeniero de vuelo Jack Hathaway inició su jornada en el módulo de laboratorio Destiny realizando el mantenimiento de la unidad de refrigeración del Cold Atom Lab (CAL). Este dispositivo de investigación cuántica enfría átomos a temperaturas cercanas al cero absoluto para permitir la observación de funciones de onda atómicas y la materia oscura.
El CAL amplió recientemente su capacidad científica con la instalación de un nuevo módulo de física cuántica, entregado el pasado13 de abril por la nave de carga Cygnus XL de Northrop Grumman. Finalmente, Hathaway concluyó su turno en la esclusa de aire Quest, donde intercambió componentes de un traje espacial destinados a regresar a la Tierra.
Mantenimiento y logística de la estación
El ingeniero de vuelo Chris Williams continuó sus labores en el módulo de laboratorio Kibo, donde retiró hardware de investigación para su embalaje en la próxima nave de carga SpaceX Dragon. Posteriormente, Williams reorganizó los suministros dentro de la nave Cygnus XL para optimizar el espacio logístico de la estación. Finalmente, el astronauta se retiró el chaleco y la diadema del Bio-Monitor, sensores que utilizó durante dos jornadas completas para la recolección de datos biométricos.
Pruebas biométricas para la seguridad a bordo
El comandante de la estación, Sergey Kud-Sverchkov, y el ingeniero de vuelo Sergei Mikaev iniciaron su jornada utilizando sensores acústicos para registrar sus exhalaciones rápidas. Este procedimiento médico busca analizar cómo el entorno de microgravedad afecta el funcionamiento del sistema respiratorio humano en el espacio. Tras completar las mediciones, el dúo de Roscosmos colaboró durante el resto del día en la descarga de suministros logísticos. Ambos astronautas gestionaron el traslado de la carga almacenada en el interior de la nave de reabastecimiento Progress 95.
Por último, el ingeniero de vuelo de Roscosmos, Andrey Fedyaev, dedicó su jornada técnica al mantenimiento del sistema de gestión hídrica en el módulo de servicio Zvezda. Durante el turno, el cosmonauta reemplazó mangueras, conectores y válvulas críticos para el transporte del agua recolectada por los deshumidificadores ambientales de la estación. Estas labores de infraestructura aseguran el correcto funcionamiento del ciclo de recuperación de líquidos en el segmento ruso de la estación espacial.
El avance de estas investigaciones en la Expedición 74 reafirma el papel de la Estación Espacial Internacional como un laboratorio sin precedentes para la ciencia terrestre y la exploración futura. El día a día de los astronautas no solo garantiza la optimización y mantenimiento de la estación, si no que las investigaciones y experimentos realizados contribuyen al avance tecnológico y científico en condiciones de gravedad cero, y al progreso del conocimiento de la física, biotecnología y el estudio del cosmos.
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