Corea del Norte volvió a escalar la tensión en Asia con una nueva prueba de misiles balísticos supervisada por Kim Jong Un y su hija. Según informó la agencia estatal norcoreana, el ensayo incluyó armas equipadas con municiones en racimo, un tipo de carga que dispersa múltiples submuniciones sobre un área amplia.
El episodio se conoció el domingo 19 de abril, un día después de que Corea del Sur, Japón y Estados Unidos detectaran varios lanzamientos frente a la costa oriental norcoreana. Para Seúl, se trató de una provocación más y de una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Además, fue la cuarta prueba balística de Corea del Norte en lo que va del mes y la séptima del año, una señal de que el régimen mantiene un ritmo alto de ensayos militares.
Un nuevo ensayo balístico
De acuerdo con la información oficial, Kim supervisó el lanzamiento de cinco misiles tácticos balísticos mejorados Hwasong-11 Ra, de corto alcance, armados con ojivas de municiones en racimo y de minas de fragmentación. Los proyectiles se dispararon hacia una zona objetivo situada a unos 136 kilómetros e impactaron un área de aproximadamente 13 hectáreas. Este tipo de armamento busca saturar una superficie extensa con múltiples explosiones, lo que puede aumentar el daño sobre instalaciones, tropas o defensas desplegadas.
La prueba no fue un hecho aislado. A comienzos de abril, Corea del Norte ya había ensayado otro misil de la familia Hwasong-11, el Hwasong-11 Ka, también con una carga de este tipo. En ese entonces, Pyongyang aseguró que ese sistema podía arrasar un objetivo de hasta 7 hectáreas, lo que muestra que el régimen está insistiendo en desarrollar armas pensadas para ataques de área y no solo para impactos puntuales.
Las municiones en racimo son especialmente controvertidas por su efecto sobre superficies amplias y por el riesgo que representan incluso después del ataque, ya que algunas submuniciones pueden no detonar de inmediato. Más de 120 países adhieren a un tratado internacional que prohíbe su uso, pero Corea del Norte no forma parte de ese acuerdo. Tampoco lo hacen, entre otros, Estados Unidos, Irán e Israel.
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