Nucleoeléctrica Argentina informó nuevos avances de la parada programada 2026 de la Central Nuclear Atucha II, que se realiza con el objetivo de realizar tareas de mantenimiento, inspección y mejora en condiciones controladas. La intervención comenzó a mediados de marzo y forma parte del esquema habitual de operación de este tipo de instalaciones. Se trata de una instancia prevista con anticipación, para revisar en profundidad sistemas que no pueden ser intervenidos mientras la planta está generando a plena potencia.
La parada tendrá una duración estimada de nueve semanas y moviliza a unas 1700 personas, entre personal propio y contratistas especializados. En total, se ejecutan más de 5500 tareas sobre distintos sistemas y componentes de la central. El objetivo es sostener condiciones adecuadas de seguridad, confiabilidad y desempeño en una instalación que cumple un rol importante en la generación eléctrica de base del país.
Mantenimiento y mejora de Atucha II
Entre los trabajos principales se encuentran la inspección interna de componentes del reactor, el control y la limpieza de los generadores de vapor, el mantenimiento de los motores diésel de emergencia y el recambio de elementos en sistemas de refrigeración. También se realizan pruebas funcionales y verificaciones sobre los sistemas de protección y control, que son esenciales para responder de manera segura ante diferentes condiciones de operación. Este tipo de tareas permite detectar desgastes, prevenir fallas y asegurar que todos los equipos funcionen dentro de los parámetros exigidos.
Aunque se trata de una práctica periódica en la industria nuclear, una parada programada es un proceso técnico de gran complejidad. No solo concentra mantenimiento, sino también inspecciones detalladas y actualizaciones tecnológicas que ayudan a extender la vida útil de los equipos y a mantener la central alineada con estándares exigentes.
Durante todo el proceso, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) mantiene presencia en Atucha II mediante inspectores especializados. Su función es supervisar la correcta ejecución de los trabajos y verificar que se cumplan las exigencias establecidas en la Licencia de Operación. Esa supervisión es parte central del esquema de control del sector nuclear argentino, donde cada intervención relevante debe desarrollarse bajo seguimiento regulatorio.
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