La NASA dio un nuevo paso con su avión experimental X-59, diseñado para volar más rápido que la velocidad del sonido sin generar boom sónico. Este 15 de abril, la agencia espacial norteamericana confirmó que, a principio de mes, la aeronave realizó por primera vez un vuelo con el tren de aterrizaje retraído. Esta instancia de vuelo fue clave para evaluar el comportamiento del avión con la configuración aerodinámica que realmente usará en etapas más avanzadas de ensayo.
El piloto del vuelo fue Jim “Clue” Less, que despegó desde el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong, en Edwards, California. La prueba duró 90 minutos, alcanzó una altitud máxima de 20.000 pies y una velocidad de 740 km/h.
El X-59 se inscribe dentro del programa Quesst de la NASA, que busca avanzar hacia la posibilitación de los viajes aéreos comerciales a velocidades supersónicas. El avión ya voló por primera vez el 28 de octubre de 2025 y, desde entonces, el programa ya acumula ocho misiones aéreas.
Un nuevo paso para el X-59
El X-59 está concebido con un fuselaje extremadamente largo y estilizado para distribuir mejor las ondas de choque y evitar que se combinen en el clásico boom supersónico. Además, usa un motor General Electric F414 montado sobre el fuselaje, una solución que busca reducir la cantidad de ondas de choque que llegan al suelo. Su meta es operar cerca de Mach 1,4, alrededor de 1.500 km/h, a unos 55.000 pies de altura, y producir en tierra un thump o golpe sordo mucho más suave. En comparación con el antiguo Concorde, que llegaba a los 100 decibeles de sonoridad percibida, este nuevo ejemplar llegaría a los 75.
Después de esta fase de expansión de vuelo, la misión Quesst avanzará hacia la validación acústica del avión. Más adelante, la NASA planea sobrevolar comunidades seleccionadas de Estados Unidos para medir cómo percibe la gente ese sonido más tenue y reunir datos en tierra. Esa información se enviará a reguladores de EE.UU. y a organismos internacionales, para aportar evidencia para futuras normas sobre vuelos comerciales supersónicos sobre tierra.

Hoy, los vuelos civiles supersónicos sobre tierra siguen prohibidos en Estados Unidos salvo autorizaciones especiales, por el impacto del boom sónico. Así, el X-59 es un esfuerzo por resolver el principal obstáculo que frenó durante décadas el regreso del transporte supersónico comercial sobre zonas pobladas. En ese sentido, el proyecto también tiene peso histórico para la propia NASA, que lo presenta como su primer gran X-plane tripulado desarrollado y volado en más de veinte años.
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