China impulsa la fabricación de cohetes modulares reutilizables y consolida su apuesta por el espacio comercial con el Kinetica-2

El sector espacial comercial de Pekín está empezando a mostrar un cambio de escala. China está impulsando el desarrollo de cohetes modulares reutilizables: sistemas pensados para producirse más rápido, adaptarse a distintas misiones y operar con menores costos. Uno de los casos más representativos es el Kinetica-2, o Lijian-2, desarrollado por la empresa CAS Space, un lanzador que resume varias de las apuestas con las que China busca fortalecer su industria espacial comercial.

El cohete Kinetica-2 en la plataforma del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan previo a su primer vuelo, el 30 de marzo de 2026. Crédito: CAS Space.

El Kinetica-2 debutó el lunes 30 de marzo, en un vuelo que despegó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan. El cohete puso en óbrita 3 cargas, un prototipo de nave espacial, un mini laboratorio espacial y un satélite educativo. Los directivos de la empresa presentaron al lanzamiento como una de las principales estrategias y proyectos de ingeniería del país, que representa un nuevo hito en el desarrollo chino de cohetes de bajo costoalta frecuencia y potencialmente reutilizables.

Kinetica-2, modular y potencialmente reutilizable

El Kinetica-2 es un cohete inteligente de 53 metros de longitud y 3,35 metros de diámetro, de propulsión líquida de bajo costo con una configuración de dos etapas y la posibilidad de incluir propulsores laterales. Las etapas emplean motores de cohete Xuanyuan de ciclo abierto LOX/queroseno de bajo costo y, junto con los propulsores adicionales, le confieren una capacidad de carga de hasta 20.000 kg de cárga a órbita terrestre baja (LEO). En paralelo, el lanzador es inteligente: cuenta con una aviónica de gestión de información y capacidades autónomas de detección y corrección de falla.

El Kinetica-2 debutó el lunes 30 de marzo desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan y puso en órbita 3 cargas útiles. Crédito: CAS Space.

Sin embargo, hay dos aspectos particulares que hacen que el Kinetica sea tan importante para China. Por un lado, se trata de un cohete modular. Eso significa que su etapa central, sus propulsores laterales y buena parte de sus motores presentan una arquitectura estandarizada, con piezas intercambiables y configuraciones que pueden adaptarse según cada misión. La idea es, en primer lugar, simplificar la producción en serie y acelerar el ensamblaje. Y, además, permitir variar las configuraciones para distintas aplicaciones y customizar de forma rápida los cohetes antes del lanzamiento. Estos dos ejes son fundamentales para una industria que busca operar con mayor frecuencia y menos demoras.

Ese enfoque también le da flexibilidad operativa. El Lijian-2 puede lanzarse sin propulsores laterales, que se pueden añadir en pares de a dos o cuatro, para variar la potencia de despegue. Eso amplía el rango de misiones que puede cubrir, desde el envío de satélites hasta tareas de transporte orbital más complejas. Así, el cohete puede operar como una plataforma adaptable, con capacidad de responder a distintos escenarios sin empezar de cero en cada lanzamiento.

A eso se suma el aspecto de la reutilización, prevista para esta familia de cohetes. En particular, el concepto que se está explorando busca que los propulsores y el núcleo principal regresen como una sola unidad a la Tierra, para ser recuperados. Si ese esquema se consolida, podría simplificar la maniobra de retorno vigente que utiliza SpaceX con su cohete reutilizable Falcon 9, aumentar la proporción de hardware reutilizable y seguir recortando costos. Sin embargo, hasta ahora, el cohete solo demostró que es capaz de colocar cargas útiles en órbita en su vuelo debut, sin alcanzar la recuperación de etapas.

El cohete Lijian-2 en la plataforma del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan previo a su primer vuelo, el 30 de marzo de 2026. Crédito: CAS Space.

El rol del Kinetica-2 en la presencia orbital china

El Lijian-2, además, se concibió no solo como lanzador de satélites, sino como alternativa para la logística espacial orbital. La idea sería que el cohete complemente, y eventualmente amplie, las capacidades de transporte hacia la estación espacial china Tiangong. En este esquema, el Lijian no solo sumaría otra solución, sino una alternativa más adaptables y apoyadas en proveedores comerciales. El vehículo a desplegar sería Qingzhou, una nave de carga más liviana y flexible que China desarrolla para futuras misiones de abastecimiento.

De esta forma, China demuestra que quiere que su sector espacial comercial deje de ocupar un lugar secundario, para pasar a integrarse de manera más directa en misiones de relevancia nacional. La fabricación modular, la estandarización de motores, la flexibilidad de configuración y los planes de recuperación forman parte de una misma lógica industrial. Y el Kinetica-2 se posiciona hoy como el protagonista y primer candidato de esa transformación.

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