Después de un año y medio sin despegar, el cohete Falcon Heavy volverá al ruedo con el lanzamiento del satélite ViaSat-3 F3. El lanzador pesado de SpaceX voló por última vez en octubre de 2024, poniendo en órbita con éxito a la misión de la NASA Europa Clipper, que tiene por objetivo el estudio de las lunas de Júpiter.
La carga útil del lanzamiento es el satélite ViaSat-3 F3 (VS-3 F3), parte de la constelación de la empresa ViaSat y desarrollado por Boeing. Este ejemplar ya llegó a Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida (CCSFS) el 7 de abril y se encuentra aguardando la fecha de despegue, que se prevé para finales de 2026.
El VS-3 F3 proporcionará conectividad a la región de Asia-Pacífico. Está construido sobre la plataforma 702MP+ de Boeing e integrada en las instalaciones en El Segundo, California. Esta tecnología de vanguardia maximiza el despliegue de ancho de banda eficiente y flexible, así como un rendimiento mejorado para clientes de movilidad comercial y defensa, entre otros, en mercados de alta densidad en toda la región.
Falcon Heavy, el transportista espacial
El Falcon Heavy funciona como el “camión de carga pesada” de SpaceX, que debutó en 2018 transportando el automóvil Tesla Roadster de Elon Musk. Esta gran capacidad de carga es indispensable para misiones de gran envergadura como el despliegue del ViaSat-3. Dado que estos satélites son extremadamente masivos, superando los 6.000 kg, y deben ser colocados en una órbita extremadamente alta, a 36.000 km de altitud, el Falcon 9 estándar no tiene la fuerza bruta necesaria para completar la tarea por sí solo.
Al combinar la potencia de tres núcleos de cohete trabajando al unísono, el cohete de SpaceX puede inyectar estas enormes cargas útiles directamente hacia su destino, ahorrándole al satélite el uso de su propio combustible y garantizando que llegue a órbita de forma segura y eficiente.
El Falcon Heavy cuenta con 27 motores Merlin 1D. Esta arquitectura le permite generar más de 5 millones de libras de empuje al despegue, el equivalente a 18 aviones comerciales a plena potencia, para colocar cargas masivas de hasta 26.700 kg en órbita de transferencia geoestacionaria (GTO). Utiliza una combinación de queroseno RP-1 y oxígeno líquido, y destaca por su capacidad de realizar una inyección orbital de alta energía, lo que permite la inyección de satélites pesados.
La constelación ViaSat y el papel de Boeing
ViaSat-3 F3 pertenece a la constelación de satélites con el mismo nombre. Su objetivo es el desarrollo de comunicaciones de alta capacidad, diseñada para ofrecer conectividad global de banda ancha de alta velocidad.
A diferencia de las constelaciones de órbita baja (LEO), que utilizan miles de satélites pequeños, la red ViaSat-3 consta de tres satélites geoestacionarios (GEO) de gran potencia, posicionado para cubrir una región específica del globo, logrando una cobertura mundial al operar de forma coordinada. Esta constelación está diseñada para ofrecer conectividad global con velocidades superiores a 1 Tbps por unidad, equiparables a la fibra óptica. El sistema se despliega en tres regiones clave: el F1 ya cubre América, el F2 opera sobre Europa, África y Oriente Medio. El F3 completará próximamente la cobertura en Asia-Pacífico.
Boeing desempeña un papel fundamental como el fabricante del hardware de la red, utilizando su plataforma de alta potencia 702MP+ para integrar los sistemas de Viasat. La capacidad de operación de la plataforma es de 15 años en el espacio. Como constructor de la infraestructura, Boeing garantiza la integridad estructural, la gestión térmica mediante radiadores avanzados y elsuministro energético. Para ello usa paneles solares masivos, actuando como el integrador logístico que entrega el satélite “llave en mano” en el sitio de lanzamiento.
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