El cohete New Glenn volverá a despegar el 10 de abril y reutilizará el booster recuperado de NG-2

Blue Origin volverá a lanzar su cohete New Glenn tan pronto como el 10 de abril. La misión, NG-3, llevará a la órbita terrestre baja (LEO) al satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile y, aún más importante, volverá a intentar la recuperación que el New Glenn ya consiguió en su segundo vuelo.

BlueBird 7 forma parte de la nueva generación de satélites de AST SpaceMobile, que apunta a ofrecer conectividad celular de banda ancha directamente a smartphones. Esta nueva variante monta antenas de 223 metros cuadrados, mucho más grandes que los BlueBird 1-5 y el BlueBird 6.

El cohete New Glenn en su segundo vuelo NG-2. La misión fue un éxito rotundo: el cohete puso en órbita la misión ESCAPADE de la NASA y concretó la recuperación de la primera etapa.

El New Glenn es un lanzador pesado de dos etapas con primera etapa reutilizable. Mide 98 metros de altura, usa una cofia de 7 metros de diámetro y tiene capacidad para colocar 45.000 kg en LEO y más de 13 toneladas en órbita de transferencia geoestacionaria (GTO). La primera etapa está impulsada por siete motores BE-4 a oxígeno líquido y gas natural licuado, diseñada para un mínimo de 25 vuelos. La segunda etapa usa dos motores BE-3U de hidrógeno y oxígeno, optimizados para operar en vacío y para misiones energéticas. En el perfil estándar, la primera etapa se separa, maniobra de regreso y desciende hacia una plataforma ubicada a unos 1.000 kilómetros mar adentro, mientras la etapa superior continúa la inserción orbital.

De NG-1 a NG-2

La trayectoria del New Glenn es corta pero reveladora. En su debut con NG-1, en enero de 2025, Blue Origin cumplió su objetivo principal de alcanzar la órbita. Esa misión llevaba el Blue Ring Pathfinder, una carga interna para probar sistemas de vuelo, tierra y operación de la futura plataforma Blue Ring. El lanzamiento inaugural dejó una lectura mixta. Si bien la compañía había remarcado que la prioridad era llegar a órbita para demostrar que la arquitectura básica funcionaba, la primera etapa se perdió durante el intento de recuperación. La causa habría sido la incapacidad del booster para reiniciar sus motores y ejecutar la maniobra de reentrada. A partir de esa experiencia, Blue Origin identificó siete acciones correctivas antes de volver a volar.

NG-2, en cambio, fue un éxito rotundo. En noviembre de 2025, New Glenn lanzó la misión ESCAPADE de la NASA y, además, aterrizó con éxito su primera etapa en la plataforma Jacklyn en el Atlántico. Fue la primera recuperación exitosa del booster y el hito que abrió la puerta al reuso en NG-3. Esa segunda misión también demostró la capacidad de Blue Origin, que logró lo que solo SpaceX ha conseguido poner en práctica, en tan solo dos intentos.

Hubo, además, una novedad entre NG-2 y NG-3. Blue Origin anunció mejoras para el New Glenn que incluyen más empuje en los siete motores BE-4 de la primera etapa, más empuje en los dos BE-3U de la etapa superior, y cambios en estructuras, aviónica, reusabilidad, protección térmica y hasta en el diseño de la cofia para aumentar la cadencia. Sin embargo, hasta ahora, Blue Origin no publicó un listado de objetivos para NG-3 más allá de poner en órbita a BlueBird 7 y volar con el booster recuperado de NG-2.

El booster del cohete de Blue Origin en su segundo vuelo NG-2, a bordo de la plataforma Jacklyn. El New Glenn volverá a intentar la recuperación el 10 de abril.

La carrera global por la reutilización

El trasfondo internacional vuelve a NG-3 todavía más relevante. SpaceX sigue siendo el líder mundial en lanzamientos con cohetes reutilizables, sosteniendo una cadencia muy superior a cualquier rival. Detrás del imperio de Elon Musk, el resto del sector todavía está tratando de convertir la reutilización en rutina. Blue Origin ya mostró que puede poner en órbita y recuperar el booster. Ahora necesita probar que puede repetirlo.

El cohete New Glenn en su segundo vuelo NG-2. La misión fue un éxito rotundo: el cohete puso en órbita la misión ESCAPADE de la NASA y concretó la recuperación de la primera etapa.

China es, probablemente, el caso más claro de esa carrera todavía inconclusa. LandSpace logró en diciembre de 2025 que la segunda etapa del Zhuque-3 llegara a la órbita prevista, pero la recuperación de la primera etapa falló. Más adelante, en febrero de 2026, la agencia Xinhua informó que la empresa prepara otro ensayo de recuperación este año. A eso se sumó el Long March 12A reutilizable, cuyo primer vuelo también alcanzó la órbita con la segunda etapa, pero no logró recuperar el booster.

Europa, por su parte, avanza con el demostrador Themis y con MaiaSpace, mientras India sigue desarrollando su camino propio con el RLV-LEX de ISRO, orientado por ahora a un concepto tipo avión espacial y aterrizaje autónomo en pista. En ese contexto, NG-3 es el único candidato confiable para demostrar que la reutilización ya no es un monopolio técnico de SpaceX, sino una capacidad que empieza, muy de a poco, a expandirse.

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