Artemisa II cumplió su objetivo: la nave Orión y su tripulación llevaron a cabo con éxito un histórico sobrevuelo lunar, completando una ventana de observación de siete horas alrededor de la Luna. De esta forma, la NASA concretó el regreso de una tripulación humana al entorno lunar por primera vez desde Apollo 17, en 1972. Durante el sobrevuelo, la misión capturó imágenes de la cara oculta y logró uno de los hitos más importantes del programa Artemisa: volver a operar con astronautas en espacio profundo.
Además, la jornada dejó un nuevo récord para la exploración tripulada. La tripulación de Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen alcanzó una distancia máxima de 406.776 km desde la Tierra, superando en 6.616 km la marca que había dejado Apollo 13 en 1970. Según la NASA, el acercamiento máximo a la Luna se produjo a unos 6.545 km sobre la superficie.
Qué observó la tripulación durante el sobrevuelo
Antes de la maniobra, el equipo de ciencia de la NASA envió a la tripulación una lista final de 30 objetivos sobre la superficie lunar. Entre ellos figuraban la cuenca Orientale, un enorme cráter de casi 966 km de ancho que se extiende entre la cara visible y la oculta, y la cuenca Hertzsprung, otra gran estructura del lado lejano que sirve para comparar cómo evolucionan los relieves lunares con el paso de miles de millones de años. También estaban en la lista zonas como Reiner Gamma y el cráter Glushko.
Ya en pleno paso lunar, los astronautas fotografiaron y describieron cráteres de impacto, antiguas coladas de lava, grietas y crestas superficiales. La NASA destacó que también registraron diferencias de color, brillo y textura, un tipo de observación muy valiosa porque ayuda a inferir composición mineral y antigüedad relativa de distintas regiones.
La secuencia incluyó además algunos de los momentos visuales más impactantes de toda la misión. Mientras Orión cruzaba por detrás de la Luna, la tripulación presenció un “Earthset”, cuando la Tierra se ocultó bajo el horizonte lunar, y luego un “Earthrise” al reaparecer desde el borde opuesto. Más tarde, ya al cierre del período de observación, los astronautas atravesaron un eclipse solar de casi una hora que les permitió estudiar la corona del Sol alrededor del contorno de una Luna mayormente oscurecida. Durante ese tramo también reportaron seis destellos producidos por meteoroides impactando la superficie lunar.
El cráter “Carroll”, uno de los gestos más emotivos de la misión
Entre los momentos más humanos del sobrevuelo hubo uno particularmente emotivo. La tripulación propuso nombres provisorios para dos cráteres sin denominación oficial. Uno fue “Integrity”, en homenaje a la propia nave. El otro fue “Carroll”, en honor a Carroll Taylor Wiseman, la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman. Desde la nave, Jeremy Hansen transmitió a control de misión: “Es un punto brillante en la Luna, y nos gustaría llamarlo Carroll”. La NASA explicó luego que la propuesta será presentada formalmente ante la Unión Astronómica Internacional una vez concluida la misión.
La NASA remarcó que algunas de las regiones observadas durante el paso por la cara oculta nunca habían sido vistas así por ojos humanos, y que todo el material recolectado —fotos, video, telemetría, audio y descripciones de la tripulación— servirá para afinar futuras misiones del programa Artemisa, incluida la arquitectura que debería sostener una presencia humana más permanente en la Luna.
Con el sobrevuelo ya completado, Orión inició ahora el viaje de regreso. Si el cronograma se mantiene , la cápsula amerizará frente a la costa de San Diego el viernes 10 de abril.
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