La Fuerza Espacial de Estados Unidos completó el ejercicio VICTUS DIEM, una prueba orientada a validar procedimientos de lanzamiento tácticamente responsivo para colocar satélites en órbita con tiempos de preparación drásticamente reducidos ante un escenario de crisis. En la actividad, desarrollada en Vandenberg Space Force Base, Lockheed Martin trabajó junto a Firefly Aerospace para ensayar desde el procesamiento acelerado de la carga útil hasta una simulación integral de campaña de lanzamiento bajo reloj.

El ejercicio tuvo dos fases. La primera fue una demostración tipo tabletop a fines de 2025 para comprimir el cronograma de procesamiento del vehículo espacial. La segunda fue un Field Training Exercise en 2026 para practicar una respuesta de lanzamiento rápida dentro de un escenario de amenaza. En ese marco, las tareas de recepción del satélite, chequeos, acoplamiento y encapsulado se completaron en menos de 12 horas, mientras que la simulación de lanzamiento se ejecutó dentro de una ventana de 36 horas desde la recepción de una orden ficticia de salida.
El punto técnico más relevante es que VICTUS DIEM no se limitó a ensayar un lanzamiento “rápido” en abstracto, sino a comprimir una cadena completa de operaciones que normalmente demanda bastante más tiempo. Firefly detalló que dentro de esas 36 horas se incluyeron el diseño inicial de misión, la planificación de trayectoria, el análisis de evitación de colisión en lanzamiento, los protocolos de seguridad de campo y todas las operaciones finales de cuenta regresiva, además de la coordinación con el rango de lanzamiento. Eso convierte al ejercicio en una prueba de integración operativa más que en una simple demostración de hardware.

La arquitectura institucional detrás del ejercicio también es importante. El programa fue conducido por Space Safari, bajo System Delta 89, con apoyo de las carteras de Space Access y Space Combat Power, mientras que Space Launch Delta 30 aportó la infraestructura y la lógica de operaciones del Western Range. La Space Force explicó que uno de los objetivos fue justamente codificar una relación repetible entre operadores militares, rango, oficinas de adquisición y socios comerciales, para reducir el tiempo entre una necesidad urgente del combatiente y la puesta efectiva de capacidad en órbita.
VICTUS DIEM se inserta de lleno en la apuesta estadounidense por el TacRS (Tactically Responsive Space), un concepto que busca lanzar, reemplazar o reforzar activos orbitales con muy poca anticipación cuando un adversario degrada constelaciones existentes o cuando aparece una necesidad operativa inesperada. La lógica ya no es solo poner satélites en órbita, sino hacerlo con la velocidad suficiente como para que el lanzamiento forme parte de la maniobra militar y no de un calendario espacial tradicional.
Para Lockheed Martin, el ensayo también sirvió para demostrar capacidad de rapid payload processing, es decir, la preparación exprés del satélite para vuelo. Para la Space Force, en cambio, el valor principal estuvo en validar procedimientos y relaciones de mando y control que permitan repetir el proceso en una contingencia real. Y para Firefly, que ya había ganado notoriedad con el precedente de VICTUS NOX, el ejercicio consolida su posicionamiento como uno de los socios comerciales más alineados con el concepto de espacio responsivo del Pentágono.
Te puede interesar: Un oficial de la Fuerza Espacial de EE.UU. alerta sobre nuevas amenazas contra satélites y pone el foco en China y Rusia













