La guerra con Rusia obligó a Ucrania a aprender, a gran velocidad y en el campo de batalla, cómo defenderse de oleadas de drones baratos. Ahora Kiev quiere aprovechar esa experiencia para convertirla en un negocio y exportarla para los países del Golfo, que este mes volvieron a quedar expuestos a ataques iraníes. En su gira reciente por la región, Volodymyr Zelenski explica que Ucrania no solo ofrece drones, sino una habilidad, una estrategia y un sistema completo de defensa donde el dron es una pieza más.

Estas últimas semanas, Ucrania avanzó en acuerdos de cooperación de defensa con Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. A su vez, amplió contactos con otros países de la región.
Sin embargo, Zelenski sostiene que quiere que las ventas de sistemas y servicios se definan bajo control estatal. La razón sería una mala experiencia con operaciones privadas que, según el mandatario, dañaron la reputación ucraniana porque prometían capacidades que después no podían sostenerse. Y es que Ucrania vende una arquitectura antidrones por capas, que suma radares para detectar y seguir blancos de baja firma, software de comando y control, guerra electrónica, pilotos entrenados, integración entre unidades y drones interceptores. Pero, en todo ese esquema, el factor decisivo está en la integración, no en los interceptores. La clave está en instalar, configurar y ubicar correctamente los radares, coordinar a las tripulaciones y mantener un sistema que funcione a largo plazo.
Ucrania quiere vender, pero ¿por qué el Golfo le quiere comprar?
El Golfo considera a Ucrania porque vende buenas capacidades y a bajo costo. El interceptor ucraniano STING, de Wild Hornets, puede volar a unos 280 km/h, tiene un alcance máximo de alrededor de 37 km y destruye al blanco chocándolo con una carga explosiva. Según Reuters, cuesta US$ 2.000 o menos. Del otro lado, los Shahed iraníes, drones kamikaze de ataque, que vuelan hasta el blanco y detonan al impactar, se estiman en unos US$ 30.000 a 50.000. Un misil interceptor Patriot, en cambio, ronda los US$ 4 millones. De este modo, los drones ucranianos no constituyen sustitutos del Patriot, que sigue siendo el primer defensor frente a amenazas balísticas. Pero sí los vuelve una solución más lógica para enfrentar enjambres de drones sin gastar arsenales de misiles de alto valor.
Ucrania, además, ya produce a escala. Según Reuters, solamente en enero, Kiev fabricó 40.000 drones interceptores. Además, asegura que, con financiamiento suficiente, podría llevar esa capacidad a 60.000 unidades. Zelenski incluso afirmó que, si alcanzara ese ritmo, Kiev necesitaría la mitad para su propia defensa y podría liberar el resto para exportación. De esta forma, el Consejo Ucraniano de la Industria de Defensa estima exportaciones por unos US$ 2.000 millones este año y hasta US$ 10.000 millones anuales dentro de cinco años en el mejor escenario. SkyFall, otra firma del sector, afirma poder fabricar 50.000 interceptores mensuales y exportar entre 5.000 y 10.000 sin afectar las necesidades ucranianas.

Un eje llamativo para el Golfo es el marítimo. La firma ucraniana UForce, afirma que su plataforma naval no tripulada Magura —concebida no solo como un dron aislado, sino como una base adaptable según misión y configuración— es capaz de combatir drones aéreos sobre el agua. Según la empresa, el sistema ya se utiliza frente a la costa sur ucraniana para interceptar drones rusos que llegan hacia Odesa por la noche. Además, considera que ese concepto podría trasladarse al Golfo con estaciones costeras apoyadas por software para reducir la necesidad de grandes dotaciones.
El lado b del negocio exportador de Ucrania
Sin embargo, no todo es color rosa. Los operadores ucranianos advierten que estos sistemas no son infalibles, puesto que Rusia encuentra formas de adaptarse. Así, montar una defensa aérea basada en drones lleva meses de despliegue, calibración y entrenamiento. De hecho, analistas especializados consignan que el cuello de botella no son tanto los interceptores, sino los pilotos, los instructores y la experiencia de combate necesaria para operarlos bien.
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