Periodistas franceses localizaron al portaaviones francés Charles de Gaulle a partir de un registro deportivo de running publicado en Strava por un oficial francés. Según una investigación de Le Monde, el militar salió a correr en la cubierta del buque y dejó visible en su perfil público la ruta de más de siete kilómetros que había trazado con su reloj inteligente. Ese recorrido permitió ubicar al navío en tiempo real en el Mediterráneo oriental, al noroeste de Chipre y a 100 kilómetros de la costa turca.

El Charles de Gaulle es el único portaaviones de Francia y el único de propulsión nuclear fuera de la flota de Estados Unidos. El buque se desplegó en la región después de que París ordenara reforzar su presencia militar en el Mediterráneo por la escalada en Medio Oriente. La presencia del grupo naval francés no era secreta, pero una cosa es saber que un buque está en misión y otra muy distinta es poder ubicar su posición exacta.
Localización militar a través de una app
Le Monde explicó que cruzó la ruta subida a Strava con imágenes satelitales y pudo confirmar la presencia del portaaviones en esa zona. El trazado aparecía como una serie de vueltas sobre el mar, algo compatible con alguien corriendo en círculos sobre la cubierta de un barco en movimiento. La propia cúpula militar francesa reconoció al diario que esa publicación “no cumple con las consignas vigentes” y dijo que “habrá medidas por la falla”.
El caso también vuelve a poner sobre la mesa un problema ya vigente hace años. Y es que las apps deportivas pueden transformarse en una fuente involuntaria de inteligencia abierta. En 2018, Strava ya había quedado bajo la lupa cuando sus mapas de actividad ayudaron a identificar bases militares y rutas de movimiento de personal desplegado en países como Siria, Afganistán e Irak. Según la empresa, hoy su plataforma supera los 195 millones de usuarios en más de 185 países. Esta escala vuelve todavía más delicado cualquier error de privacidad en entornos militares, diplomáticos o de seguridad.
La investigación de Le Monde además señaló que no se trató de un caso aislado. Detectó al menos otro perfil público con actividades geolocalizadas desde un buque en misión y recordó filtraciones previas ligadas a agentes de seguridad presidencial y a tripulaciones de submarinos franceses.
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