Kratos Defense & Security Solutions obtuvo un contrato de US$ 446,8 millones de la Fuerza Espacial de Estados Unidos para el segmento terrestre del programa Resilient Missile Warning and Tracking en órbita media terrestre. El Space Systems Command anunció la adjudicación, que abarca el soporte de lanzamientos y operaciones de las fases Epoch 1 y Epoch 2. La idea es que Kratos se encargará de la infraestructura en tierra que permite operar los satélites de la Fuerza Espacial. El objetivo es entregar información en tiempo real a quienes toman decisiones militares.

El contrato se integra a un programa más amplio pensado para detectar y seguir amenazas que van desde misiles balísticos intercontinentales hasta armas hipersónicas, que son más difíciles de rastrear porque pueden maniobrar durante el vuelo. La constelación se está desplegando por etapas. La Epoch 2, a cargo de BAE Systems, aprobó su revisión preliminar de diseño y sumará 10 satélites para reforzar los 12 de Epoch 1. La idea es construir una red más robusta y con mayor cobertura que la de los sistemas tradicionales.
La importancia del sistema terrestre
El segmento terreno es fundamental en cualquier misión espacial puesto que es la parte que se comunica con los satélites, envía comandos, recibe telemetría, monitorea el estado de la constelación y distribuye los datos para su procesamiento. NASA describe al segmento terreno como el conjunto de estaciones, redes y centros de control que hacen posible operar la nave y recuperar la información útil. Kratos, además, ya comercializa soluciones de comando y control para constelaciones en LEO, MEO y GEO. Entre ellas, se incluyen plataformas definidas por software para operaciones satelitales dinámicas.
La adjudicación también pone en evidencia que Washington no está apostando solo a más satélites, sino a una arquitectura de defensa distribuida en varias órbitas. La doctrina espacial de la Fuerza Espacial plantea una combinación de sensores espaciales y terrestres. Por un lado, redes en órbita baja para transmitir datos con baja latencia; y, por el otro, la capa en órbita media para detectar y mantener el seguimiento de amenazas balísticas y no balísticas durante distintas fases del vuelo.
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