La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán se convirtió en una campaña de ataques dentro del territorio iraní, con respuestas a escala regional. En ese marco, Washington puso en juego una combinación de cazas embarcados desde portaaviones y bombarderos estratégicos para atacar blancos militares. En la práctica, el tridente más visible de esta fase es el F-35, el F/A-18 Super Hornet y el B-2 Spirit, cada uno con un rol distinto dentro de una operación de alta intensidad.

Según el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), la operación, llamada Operation Epic Fury, apuntó a nodos de mando y control, defensas antiaéreas, sitios de lanzamiento de misiles y drones, y aeródromos, mientras Irán respondió con misiles y drones sobre objetivos asociados a EE.UU. y sus aliados en la región. En ese tipo de escenario, los cazas furtivos aportan penetración y capacidad de operar en espacios con defensas activas, mientras que los cazas multirrol sostienen volumen de ataque y flexibilidad desde el portaaviones. Y, en paralelo, los bombarderos stealth se reservan para blancos especialmente protegidos.
F-35C Lightning II, el golpe furtivo desde el portaaviones
En el componente naval, lo más llamativo es el uso del F-35C, la variante del F-35 diseñada para operar desde portaaviones. Este modelo presenta alas más grandes, tren reforzado y sistemas pensados para catapultas y apontajes. Imágenes oficiales de CENTCOM mostraron F-35C del Cuerpo de Marines operando desde el USS Abraham Lincoln.
En el plano técnico, el F-35C puede alcanzar Mach 1,6, unos 1.700 km/h, incluso con armamento interno. Además, puede llevar más de 2.250 kg de armas internas o más de 8.165 kg combinando carga interna y externa. Esa capacidad permite operar en modo sigiloso cuando la defensa está viva, y modo transporte de bombas cuando ya hay superioridad o la amenaza bajó.

F/A-18E/F Super Hornet, el caballo de batalla de cubierta
Junto al F-35C aparece el otro pilar del portaaviones, el F/A-18E/F Super Hornet. El Instituto Naval de EE.UU. (USNI) lo ubica también en los despegues desde el USS Abraham Lincoln. Es el avión que suele poner volumen y continuidad, puesto que despega, vuelve, se rearma y vuelve a salir, con una logística que el carrier ya conoce de memoria.
Técnicamente, Boeing afirma una velocidad máxima Mach 1,6, techo de más de 50.000 ft o 15.000 metros, un peso máximo de despegue de 30.000 kg, y sus dos motores pueden entregar hasta 7.700 kg de empuje cada uno. En dimensiones, ronda los 18,3 m de largo y 13,7 m de envergadura. No es furtivo como el F-35, pero es extremadamente versátil. Sirve para ataque, escolta, patrulla, y misiones de apoyo, y puede cargar una variedad enorme de armas según el blanco y la distancia.

B-2 Spirit, el martillo para blancos endurecidos
Por su parte, Estados Unidos está empleando bombarderos B-2 Spirit para atacar instalaciones balísticas endurecidas, armados con bombas de 900 kg que se ocupan contra instalaciones para misiles balísticos. El objetivo es atacar infraestructura reforzada, probable subterránea o con protección significativa, para destruir armamento iraní.
El B-2 es una plataforma que mezcla baja observabilidad, eficiencia aerodinámica y gran carga útil, con un alcance de alrededor de 6.000 millas náuticas o 9.600 km. Tiene un techo operativo de 50.000 ft o 15.000 metros y está impulsado por cuatro turbofanes GE F118-GE-100 de 7.850 kg de empuje cada uno.

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