NASA completó el primer ensayo en vuelo de un modelo de ala pensado para mantener flujo laminar durante más tiempo sobre alas barridas (swept wing). El objetivo es reducir el arrastre aerodinámico y, con eso, bajar el consumo de combustible y los costos operativos. La prueba se hizo con un avión modificado F-15B en el centro Armstrong, en California.

El modelo a escala del ala del Flujo Laminar Natural Atenuado por Flujo Cruzado (CATNLF) de la NASA vuela en un avión de investigación F-15 de la NASA
El modelo del ala del Flujo Laminar Natural Atenuado por Flujo Cruzado (CATNLF) de la NASA vuela en un avión de investigación F-15. Crédito: NASA/Carla Thomas.

El problema de la capa límite

La tecnología se llama Crossflow Attenuated Natural Laminar Flow (CATNLF) e intenta resolver un problema clásico de la aerodinámica. En alas barridas (las alas que desde arriba se ven de forma triangular, como la de los aviones comerciales o varios cazas militares) aparece el crossflow, un movimiento lateral de la capa límite. Todos los cuerpos que se mueven a través de un fluido como el aire presentan algo llamado capa limite: una “piel” muy delgada de aire pegada a la superficie. Ahí dentro, por el rozamiento, el aire pasa de ir casi velocidad cero justo en la interface de contacto con el avión, a ir cada vez más rápido a medida que te alejás, hasta igualar la velocidad del flujo exterior.

Cuando esa capa límite se mantiene laminar, el aire “se ordena en capas” que se deslizan suave unas sobre otras, con menos fricción. Si la capa límite se vuelve turbulenta, aparecen remolinos y mezcla intensa de aire, aumenta la fricción y con eso el arrastre. En alas barridas aparece entonces el crossflow: parte de ese aire dentro de la capa límite empieza a moverse de costado, no solo hacia atrás, lo que favorece la turbulencia, rompiendo antes el flujo laminar. Así, si aumenta el arrastre, al avión le “cuesta más” atravesar el aire, por lo que consume más combusbible. Por eso, la industria está particularmente interesada en estudiar eficiencia, para extender laminaridad en superficies grandes y bajar el consumo de combustible.

El vuelo de prueba

El vuelo inaugural se realizó el 29 de enero de 2026 y duró cerca de 75 minutos. El protagonista de la prueba fue un modelo de 1 metro montado bajo el fuselaje del F-15B en orientación vertical, como una aleta, para exponerlo al flujo y medir su comportamiento sin rediseñar el ala completa del avión. En esta primera salida, el foco fue la expansión de envolvente: comprobar que el conjunto se comporta de forma estable y segura antes de entrar a maniobras específicamente pensadas para investigación. Durante el vuelo se hicieron giros, tramos estabilizados y cambios suaves de actitud, en alturas de 20.000 a 34.000 pies, obteniendo una primera lectura de la respuesta aerodinámica del modelo.

A partir de ahora, NASA debe medir cuánta laminaridad logra sostener el diseño y en qué condiciones se pierde. Para eso, la agencia usa varias herramientas, entre ellas una cámara infrarroja montada en el avión y apuntando al modelo, que permite inferir patrones térmicos asociados al estado de la capa límite y comparar contra predicciones numéricas. Los resultados iniciales, según el equipo, mostraron un flujo cercano a lo anticipado por los modelos computacionales. La campaña contempla hasta 15 vuelos para explorar velocidades, altitudes y condiciones que estresen el fenómeno.

El problema principal de estas soluciones aerodinámicas es que la capa límite de las aeronaves suelen ser extremadamente sensible a cualquier perturbación. La idea de CATNLF es proponer un diseño de ala barrida que atenúe ese crossflow mediante la forma y distribución de presiones del perfil. El objetivo es habilitar laminaridad en componentes grandes, que son donde el beneficio potencial es mayor.

El modelo a escala del ala del Flujo Laminar Natural Atenuado por Flujo Cruzado (CATNLF) de la NASA vuela en un avión de investigación F-15 de la NASA.
El modelo del ala del Flujo Laminar Natural Atenuado por Flujo Cruzado (CATNLF) de la NASA vuela en un avión de investigación F-15. Crédito: NASA/Carla Thomas.

Experimentos sobre ex aviones militares

El proyecto se encuadra en esfuerzos de la Aeronautics Research Mission Directorate de NASA, con colaboración dentro de líneas como Flight Demonstrations and Capabilities y Subsonic Vehicle Technologies and Tools. Se trata de una estrategia de eficiencia que busca bajar consumo y emisiones para la aviación en general. Además, se inscribe en una tendencia de la NASA en la que se utilizan aviones militares cedidos por las Fuerzas Armadas para modificarlos y realizar ensayos directamente en vuelo para aviación. Un ejemplo concreto es la iniciativa que también modifica aeronaves F-15, pero para ensayar diseños y componentes para vuelo supersónico.

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