Lockheed Martin está desarrollando interceptores espaciales para detener misiles balísticos de largo alcance antes de que puedan impactar en territorio estadounidense. La compañía enmarca los nuevos Next Generation Interceptor (NGI) como parte del futuro de una defensa en capas, asociada a la iniciativa Golden Domen, con varias oportunidades de interceptación a lo largo de la trayectoria de una amenaza.

El programa se inscribe en una estrategia más grande de estados unidos para ampliar sus sistemas de defensa antimisiles. En ese marco, EE.UU. ya opera un sistema de defensa estratégica llamado Ground-based Midcourse Defense (GMD), pensado para enfrentar misiles de alcance intercontinental durante la fase de medio curso, cuando viajan por el espacio. La Oficina de Rendición de Cuentas del gobierno (GAO) explica que el objetivo del nuevo desarrollo de Lockheed es defender al país de ataques misilísticos complejos y que el Departamento de Defensa le pidió a la Missile Defense Agency (MDA) acelerar el desarrollo para empezar a desplegar interceptores a partir de 2028.
Los nuevos interceptores hit-to-kill de Lockheed Martin
En palabras de Lockheed, los NGI presentan un enfoque más modular respecto a los interceptores vigentes, además de que han nacido digitales, es decir, diseñados desde el inicio para evolucionar más rápido con software, sensores y mejoras de hardware. El concepto técnico central es el de hit-to-kill. La compañía ya no busca detonar una ojiva cerca del blanco, sino impactar físicamente contra el vehículo que transporta la carga enemiga. Todo esto, en un escenario de altísima velocidad y con tiempos de decisión muy cortos. NGI, además, está planteado para integrarse a una red más grande de radares, sensores y contramedidas que componen la arquitectura de defensa en capas.
Uno de los aspectos más llamativos de esta iniciativa es que, según GAO, Lockheed planea entrar en desarrollo de producto del NGI mientras con un formato en el que se superpone diseño y producción. La decisión busca acelerar las pruebas y despliegue, pero también aumenta el riesgo si aparecen problemas de diseño más tarde.
En la práctica, los NGI tienen una misión compleja. Interceptar un blanco en el espacio implica diferenciar, seguir y predecir trayectorias con precisión. En paralelo, el escenario se vuelve cada vez más difícil, ya que las contramedidas avanzan tan rápido como los desarrollos de paises adversarios, que incorporan señuelos, maniobras y vehículos cada más sofisticados. Esa complejidad alimenta a la razón por la que EE.UU. insiste en una defensa por capas, combinando sensores y más de una oportunidad de tiro.

Un contexto industrial competitivo
El programa NGI se enmarca en una dinámica de alta competencia industrial privada por contratos de defensa. En 2021, el Pentágono financió desarrollos en paralelo para reducir riesgo técnico y de calendario, con equipos liderados por grandes contratistas.
Con el correr del tiempo, Lockheed quedó posicionada como actor central del esfuerzo, y hoy presenta al NGI como la pieza llamada a sostener la defensa estratégica estadounidense en las próximas décadas.
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