China volverá a probar, en el segundo trimestre de 2026, la recuperación del Zhuque-3, un cohete comercial reutilizable desarrollado por la empresa privada LandSpace. El objetivo es que, si ese ensayo sale bien, el cuarto trimestre de 2026 apueste por un hito más difícil: recuperar el propulsor y volver a volarlo. El nuevo cronograma llega después de un primer intento en diciembre de 2025, con un lanzamiento orbital exitoso, pero con un aterrizaje fallido del booster.

El plan fue comunicado por la compañía, que afirma que el equipo está optimizando el procedimiento de aterrizaje. Si LandSpace logra traer de regreso el primer estadio, la idea es reacondicionarlo para usarlo en un vuelo posterior este año. En el ecosistema espacial chino, LandSpace es una de las firmas privadas con mayor visibilidad y su cohete Zhuque-3 se posiciona como actor fundamental para bajar costos y aumentar la frecuencia de lanzamientos espaciales.
El esfuerzo de China por entrar a la carrera de la reutilización
En un cohete de dos etapas, el primer estadio o booster hace el trabajo pesado al ofrecer todo el empuje al despegue. Luego, el conjunto se separa y la segunda etapa es la que termina de brindar la energía para colocar las cargas útiles en órbita. Si el booster se quiere reutilizar, una vez separadas las etapas, a unos 80 km de altitud (según el lanzador), debe dar la vuelta, reingresar en la atmósfera sin destruirse y ejecutar un aterrizaje vertical propulsivo preciso.
Según Xinhua y CGTN, el Zhuque-3 integra sistema de control de actitud (RCS), grid fins y patas de aterrizaje para esa maniobra. En el debut de 2025, el booster llegó a la órbita prevista, pero durante la recuperación sufrió una combustión anómala y no logró aterrizar suave.
En particular, el Zhuque-3 usa la combinación más común para cohetes reutilizables, oxígeno líquido y metano (LOX/CH₄) como propelentes. El metano es un propelente criogénico que, bien diseñado, puede resultar más limpio para motores reutilizables, porque reduce los residuos de la combustión y facilita tareas de inspección y reacondicionamiento entre vuelos. Además, tiene ventajas operativas para encendido y purga en ciertos escenarios, según documentación técnica de NASA sobre sistemas LOX/metano.

La carrera internacional por los cohetes reutilizables
Hoy, en la práctica, la reutilización a escala industrial la domina SpaceX con su Falcon 9. Si LandSpace llegara a recuperar de forma consistente un propulsor orbital grande, China podría acercarse al selecto grupo de empresas que dominan la recuperación de etapas a gran escala, que está conformado escencialmente por la compañía de Elon Musk y, recientemente, por Blue Origin, después de su exitoso ensayo NG-2.
Para China, además, la reutilización es la llave para abaratar y sostener campañas de lanzamiento frecuentes, fundamental para desplegar constelaciones grandes de satélites y competir por contratos comerciales. Lo que viene, entonces, busca concretar dos hitos: primero recuperar, después reusar. Si el ensayo de Q2 2026 logra un aterrizaje controlado, el desafío real pasa a ser el del Q4 2026 y la capacidad de Pekín de demostrar que el primer estadio vuelve, se inspecciona, se reacondiciona y puede volar otra vez.
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