ARSAT es la empresa estatal de telecomunicaciones de Argentina y su rol central es operar infraestructura crítica para que la conectividad llegue a todo el país, incluso donde no conviene, o no se puede, hacerlo con redes privadas. ARSAT es el encargado de poner la red satelital y terrestre, y vender capacidad mayorista a proveedores de Internet, empresas, operadores y organismos públicos. Eso la convierte en una pieza clave para reducir la brecha digital y sostener servicios estratégicos.

La compañía fue creada en 2006 y desde entonces fue ampliando su alcance más allá de los satélites. Hoy combina conectividad satelital, redes de fibra óptica, y servicios de datacenter o nube para el mercado mayorista. Esa combinación es ideal para un país grande y desigual en densidad poblacional, como el nuestro, en el que la conectividad suele ser una mezcla de tendidos terrestres donde se puede, y enlaces satelitales donde no llega la fibra o donde el despliegue sería demasiado caro.
La necesidad de mantener el slot geoestacionario
ARSAT se creó para que Argentina no perdiera un recurso escaso y estratégico, que son las posiciones orbitales geoestacionarias o slots y sus frecuencias asociadas. A comienzos de los 2000, la posición 81° Oeste estaba libre y, si el país no la ocupaba y explotaba dentro de los plazos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), existía el riesgo de perder derechos de uso sobre ese slot. En ese contexto, como el agente privado que debía sostener esa ocupación, Nahuelsat, no avanzó, el Estado decidió revocarle la adjudicación de la posición orbital y las bandas asociadas en 2004.
Entonces, en un contexto donde el margen de tiempo para hacer uso del recurso se achicaba, Argentina creó un operador estatal para ordenar el tema satelital y ejecutar un plan propio. Así, en 2006 se sancionó la Ley 26.092, que crea ARSAT y le otorga el uso de la posición orbital 81°O y sus frecuencias asociadas. En otras palabras, ARSAT nace para retener, administrar y explotar esos derechos orbitales y convertirlos en servicios reales.
Luego, a fines de 2006, ARSAT firmó un contrato con INVAP para que actúe como contratista del proyecto que luego sería el satélite ARSAT-1. Y, más adelante, ARSAT-2 seguiría el mismo curso.

¿Qué hace ARSAT en la práctica?
En el frente satelital, ARSAT opera la flota geoestacionaria (GEO) de comunicaciones que conforman ARSAT 1 y 2. Los satélites fueron lanzados en 2014 y 2015, respectivamente, y están ubicados en las posiciones orbitales 72°O y 81°O. Esto les permiten brindar conectividad a grandes áreas de cobertura de forma continua, ideal para TV, datos y enlaces en zonas remotas. ARSAT-1 trabaja en banda Ku y ARSAT-2 en banda Ku y C, con vida útil de diseño de 15 años. Ambos rondan los 3.000 kg de masa de lanzamiento y un consumo de potencia informado de 3400 W.
Esa operación implica, además, la gestión de estaciones terrenas, el desarrollo del control de misión, la administración de capacidad y un aseguramiento de la continuidad de servicio.
A la par, ARSAT despliega y opera la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO), iniciada en 2010, para llevar transporte de datos a escala nacional y habilitar que cooperativas y pequeños ISPs puedan conectarse con mejores condiciones. En la práctica, la REFEFO funciona como columna vertebral de transporte en muchos corredores, mientras que el satélite resuelve la conectividad en los lugares donde la geografía y los costos complican las comunicaciones por tierra.

Telecomunicaciones avanzadas y soberanía
Hoy el mercado global de conectividad se mueve hacia satélites de mayor capacidad (HTS, high throughput satellites) y, sobre todo, hacia redes híbridas: fibra donde se puede, satélite donde no llega, y servicios apoyados en datacenters para que la experiencia sea consistente. En esa lógica se encuadra ARSAT-SG1, el satélite de segunda generación para dar un salto de capacidad en banda ancha satelital.
En este proyecto, una vez más, INVAP actúa como contratista principal para el diseño y construcción del satélite y su puesta en servicio. El objetivo es pasar a una arquitectura más moderna, con carga útil HTS en banda Ka, con múltiples haces que permiten reutilizar frecuencias y multiplicar la capacidad total disponible.
Según ARSAT, el SG1 tendrá propulsión eléctrica, masa de lanzamiento de 2.000 kg, y más potencia eléctrica que en ARSAT 1 y 2. Y aunque el cronograma se movió con los años, su lanzamiento se estima para 2027, con entrada en servicio alrededor de 2028.
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