El Ministerio de Defensa incorporó al Proyecto de Ley de Presupuesto 2026 la adquisición de tres sistemas antidrones SIRAF a desarrollar por INVAP, orientados a contribuir a la defensa del Espacio Aéreo Nacional. La iniciativa figura registrada en el Banco de Proyectos de Inversión Pública (BAPIN) con el número 143794, lo que la vuelve visible en el ciclo presupuestario y permite identificarla formalmente dentro del universo de inversiones públicas.

El encuadre para esta iniciativa remite al Programa “Mantenimiento, producción y soporte logístico para la defensa” dentro del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), el instrumento creado por ley para financiar el reequipamiento y la modernización de las Fuerzas Armadas.
Un refuerzo al control del espacio aéreo
Los sistema antidrones son una apuesta por la defensa aérea que se está promoviendo a nivel mundial y que buscan resolver el problema de cómo detectar y neutralizar drones pequeños antes de que se acerquen a instalaciones sensibles, eventos, aeropuertos, o zonas militares. En general, el uso de drones de defensa en misiones de inteligencia y/o ataque ha crecido exponencialmente en los últimos años, a través de unidades de veces de bajo costo y difíciles de localizar. Por eso, la arquitectura típica de detección combina sensores que identifican el dron y su entorno electromagnético, con una contramedida que interrumpe el vínculo entre el dron y quien lo opera, o limita su navegación.
Según la descripción técnica asociada al proyecto, el SIRAF se compone de un radar activo en banda X, que ocupa ondas electromagnéticas de alta frecuencia para detectar blancos chicos con alta resolución y a corto alcance. Además, integra un sensor de inteligencia de señales (SIGINT) de banda ancha con antena pasiva y un jammer que interfiere con las antenas de los UAV. En paralelo, cuenta con una plataforma de visualización unificada, que opera como una interfaz de misión, con capacidad de integrarse a un puesto comando de defensa antiaérea, y un modo de simulación y entrenamiento para operadores.
En la práctica, el radar aporta detección y seguimiento, el SIGINT ayuda a identificar emisiones y caracterizar el entorno. Por su parte, el interferidor permite aplicar una contramedida electrónica graduable según el escenario, todo presentado en una misma consola para tomar decisiones con rapidez.
Por su parte, la apuesta por INVAP se justifica en que la compañía rionegrina se especializa en integración de sistemas complejos para defensa y seguridad. En particular, tiene una gran trayectoria previa en el desarrollo e integración de sensores de detección, radares, y sistemas asociados de comando y control, tanto para aplicaciones de defensa como para vigilancia y control del espacio aéreo.
Detección, identificación y mitigación: la nueva problemática mundial
A nivel internacional, el problema counter-UAS se volvió parte estable de la agenda de defensa y seguridad. Los drones se usan para reconocimiento, contrabando, espionaje y, en conflictos, como plataformas de ataque o corrección de fuego. Eso empuja a muchos países a desplegar sistemas escalonados de detección, identificación y mitigación, y a priorizar soluciones con guerra electrónica por su relación costo-efectividad frente a amenazas baratas y masivas.
En ese marco, que el Estado argentino registre en BAPIN un desarrollo como SIRAF bajo el paraguas del FONDEF demuestra el interés estatal por convertir la capacidad antidrones en un sistema propio, integrable y entrenable.
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