Este viernes 6 de febrero, un robot humanoide debutó en China como “asistente de a bordo” en el tren G41 “Xizi” de alta velocidad, operado por la Sección de Transporte de Pasajeros de Hangzhou. La escena parece salida de una película: mientras los pasajeros suben con valijas, el robot azafata se mueve por el vagón, realizando tareas simples de atención, en coordinación con la tripulación humana.

En imágenes difundidas por China Science en X se observa al robot en uniforme cumpliendo su deber, en un paso hacia servicios más inteligentes y eficientes dentro del tren. El debut no es casual, sino que se da en días de movimiento intenso por las fechas festivas, cuando el sistema ferroviario chino suele operar al límite. En ese contexto, resulta útil sumar un asistente que reciba pasajeros en el acceso al coche y haga rondas por los compartimentos.
¿Qué hace y qué entiende el robot azafata?
Según medios chinos y publicaciones en las redes, el robot cumple un rol de atención básica. Da la bienvenida en la puerta del coche del tren y orienta a los pasajeros, y realiza patrullaje interno para acompañar a la tripulación. Esas tareas exigen que el ayudante autónomo tenga 3 capacidades particulares. En primer lugar, la percepción del entorno, para no chocar con gente y objetos. En segundo lugar, locomoción estable, para caminar en pasillos angostos y con movimiento del tren. Y, finalmente, interacción simple, como gestos, saludos, quizá respuestas predefinidas.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el hecho de que un humanoide camine en un entorno real no significa que sea un “empleado autónomo”. Incluso en ferias y demostraciones, muchos humanoides operan con rutinas cortas y supervisión humana, y todavía tienen límites claros en destreza fina y autonomía sostenida. Un informe reciente de WIRED afirma que “los robots pueden mantener balance y ejecutar secuencias, pero a menudo reciben instrucciones de alto nivel de personas”, por ejemplo, hacia dónde caminar o cuándo interactuar.
La postal grande: China empuja fuerte los humanoides
La aparición del robot azafata se inscribe en una tendencia más grande. China está acelerando la presencia de humanoides en tareas de cara al público sencillas, desde exhibiciones hasta roles de servicio. En ese mismo escenario, WIRED destaca a Unitree, con base en Hangzhou, como uno de los actores más adelantados del ecosistema chino de humanoides, en parte por performance física y por costos más bajos que alternativas occidentales.
Para el pasajero común, el impacto inmediato es más cultural que tecnológico: ver un robot caminando por el vagón vuelve cotidiana una tecnología que hasta hace poco parecía de laboratorio. Para las empresas de robótica, en cambio, el punto principal es que la dificultad ya no está solo en construir un humanoide que camine, sino en integrarlo a un servicio real, con reglas claras, seguridad en espacios llenos, mantenimiento rutinario y coordinación con personal humano. Y ahí aparecen las preguntas que definen si esto escala o queda como demostración ¿Qué tareas conviene automatizar? ¿Cómo se certifica y supervisa su operación? ¿Qué tipo de sensores y datos necesita para moverse sin invadir la privacidad de los pasajeros o la gente con la que opere el robot?
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