Este 31 de enero se cumplen 60 años del lanzamiento de Luna 9, la sonda soviética se convirtió en el primer objeto humano en posarse con éxito sobre otro cuerpo celeste: la Luna. En plena carrera espacial y tecnológica entre Estados Unidos y la URSS, ese hito probó, por primera vez, que un vehículo podía descender, sobrevivir al impacto final y operar en la superficie lunar.
La misión despegó desde el Cosmódromo de Baikonur el 31 de enero de 1966 y alunizó el 3 de febrero. Para la historia de la exploración, la misión marcó un antes y un después puesto que, además de llegar a nuestro satélite natura, la sonda envió además las primeras imágenes obtenidas directamente desde el suelo lunar.

La llegada de Luna 9 a nuestro satélite natural
Luna 9 era un vehículo de la familia Ye-6, que se había desarrollado específicamente para concretar un alunizaje. La nave completa tenía una masa de lanzamiento de 1.580 kg, pero aterrizaba con una cápsula mucho más pequeña, de 99 kg. En la fase final del descenso, la sonda usó una técnica de frenado propulsivo con “retrocohetes” y, antes de tocar suelo, eyectó la cápsula de aterrizaje, que llevaba una solución de amortiguación tipo “airbag” para soportar el impacto con el terreno. Su llegada fue en la región lunar Oceanus Procellarum.
Después del contacto, la cápsula puso en funcionamiento su sistema de radio y TV/fotografía. Se abrieron cuatro “pétalos” que actuaban como estabilizadores para que la nave no quedara tumbada, y comenzaron las transmisiones. Luna 9 envió varias imágenes y registros de radio durante horas, alcanzando una operación total de varios días.

Un hito valioso en la carrera espacial
La década del 60 fue el momento más importante y activo de la carrera espacial, con una secuencia de primeras veces soviéticas y estadounidenses que se respondían a ritmo acelerado. Después de Luna 9, Estados Unidos concretó su propio alunizaje robótico con Surveyor 1 pocos meses después, y terminó “ganando” la disputa con el primer alunizaje tripulado de Apolo 11 en 1969.
A la distancia, Luna 9 queda como la demostración inaugural de que llegar y operar en la superficie era posible, el primer ladrillo de una arquitectura que hoy vuelve a expandirse con nuevas agencias y actores privados.
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