En 2026 China inició una nueva fase de expansión espacial mediante el lanzamiento del satélite de teledetección Yaogan-50 01 y el despliegue de satélites LEO asociados a la constelación Guowang. Ambos proyectos forman parte de una estrategia estatal orientada a fortalecer capacidades tecnológicas, conectividad global y proyección estratégica en el dominio espacial.

Un Long March despega desde Hainan, en un lanzamiento que refuerza el ritmo de despliegues chinos hacia LEO, clave para constelaciones como Guowang.
Un Long March despega desde Hainan, en un lanzamiento que refuerza el ritmo de despliegues chinos hacia LEO, clave para constelaciones como Guowang. Crédito: Xinhua News.

Reposicionamiento estratégico de China 

China ha incrementado su inversión en infraestructura espacial en un contexto de creciente competencia internacional, marcado por el desarrollo de constelaciones como Starlink en Estados Unidos y los programas europeos vinculados a Ariane 6. En este escenario, Pekín ha optado por acelerar la modernización de sus sistemas de lanzamiento y plataformas orbitales con el fin de consolidar su presencia en el sector espacial global.

La primera misión del año se llevó a cabo el 13 de enero de 2026 con el lanzamiento del satélite de observación Yaogan-50 01. El vector utilizado fue una versión modificada del cohete Long March-6A.

Horas más tarde, la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) ejecutó su segundo lanzamiento desde la Base Espacial Comercial de Hainan. En esta misión, colocó en órbita baja un lote de 18 satélites asociados a la constelación Guowang utilizando un cohete Long March-8A. 

Plataforma comercial de lanzamiento en Hainan, parte de la infraestructura que China impulsa para sostener despliegues masivos de satélites en LEO.
Plataforma comercial de lanzamiento en Hainan, parte de la infraestructura que China impulsa para sostener despliegues masivos de satélites en LEO. Crédito: ECNS.cn.

Yaogan-50 01 y su teledetección estratégica

El satélite Yaogan-50 01 fue desarrollado por la Shanghai Academy of Spaceflight Technology (SAST) y se ubica en una órbita heliosíncrona de 500 kilómetros, diseñada para misiones de observación terrestre. Oficialmente, este programa está orientado a aplicaciones civiles como: el análisis topográfico, la estimación agrícola y la gestión de desastres naturales.

Asimismo, su estructura de teledetección cumple un rol estratégico, ya que permite observar la Tierra desde diferentes ángulos y generar datos geoespaciales. Lo que fortalece la capacidad de brindar información territorial mediante la observación orbital continua.

Una infraestructura orbital estatal: Guowang

La constelación Guowang, impulsada por la empresa estatal China SatNet, suele ser catalogada como el “Starlink chino”. Sin embargo, representa un modelo de desarrollo completamente diferente. Más que un proyecto tecnológico, se configura como una arquitectura estratégica de conectividad bajo control estatal.

Además de su función civil, diversos analistas interpretan que su arquitectura está dirigida a fortalecer sistemas de defensa, redes gubernamentales y capacidades de comunicación resiliente.

En este marco, China presentó ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) un proyecto de megaconstelación compuesto por 13.000 satélites. Los ejemplares estarían distribuidos en dos capas orbitales: una de 500 y 600 kilómetros de altitud, y otra de 1.145 kilómetros. De esta forma, se amplía una de las redes LEO más ambiciosas del sistema internacional.

Especulaciones sobre el doble uso de las redes satelitales 

Sectores académicos y analistas estratégicos, especialmente en Estados Unidos, han planteado la hipótesis de un posible doble propósito chino en sus programas satelitales. Así lo expresó en SpaceNews Victoria Samson, directora de Seguridad y Estabilidad Espacial en la Secure World Foundation, como resultado de la limitada transparencia sobre sus capacidades técnicas.

Entre las tecnologías asociadas a estos proyectos se encuentran sistemas de comunicación láser, sensores ópticos avanzados, radares de apertura sintética y redes de transmisión de datos de alta capacidad. Dichas capacidades permiten funciones de vigilancia, seguimiento y apoyo logístico tanto en entornos civiles como militares, reforzando la percepción de que el sistema orbital chino responde a una lógica de uso dual.

Por consiguiente, en un contexto donde la industria espacial global se encuentra en constante crecimiento y la notable competencia por el dominio espacial, el desarrollo simultáneo de programas como Yaogan-50 01 y Guowang no solo posiciona a China como un actor predominante en la configuración del nuevo equilibrio orbital, sino que también genera preocupaciones sobre la militarización del espacio.

Más allá de sus aplicaciones civiles, estos desarrollos estabilizan capacidades estratégicas que refuerzan la dimensión geopolítica del espacio como un nuevo escenario de proyección de poder. Seguirá siendo un foco de atención para las diferentes potencias; cada movimiento que ejecuten tendrá una respuesta por parte de los demás actores.

Hasta el momento, China ha demostrado un avance sostenido. En adelante, no hay dudas de que continuará optimizando pruebas y realizando nuevos lanzamientos con el objetivo de acelerar el ritmo durante el 2026 y seguir apoyando la construcción de plataformas satelitales.

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Samantha García
Redactora colaboradora en Espacio Tech. Licenciada en Relaciones Internacionales, con interés en geopolítica, migración, organizaciones intergubernamentales y actividad espacial. Apasionada por la investigación y el análisis estratégico, con foco en las dinámicas internacionales y los desafíos globales contemporáneos.

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