Inexplicable: astrónomos detectan una barra de hierro gigantesca en la Nebulosa del Anillo

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Nebulosa del Anillo hierro

Dentro de la Vía Láctea, hay infinitas nubles de polvo y gas que constituyen estructuras distintas. Una de ellas es la Nebulosa del Anillo (o Messier 57), un gran disco de gas ionizado que fue expulsado por una estrella. Esta nebulosa fue descubierta en 1779 y, como todos los cuerpos celestes de nuestra galaxia, está bajo constante investigación.

Ahora, un grupo de astrónomos ha descubierto en medio de la nebulosa una gran nube de átomos de hierro en forma de barra, de 6 billones de kilómetros de largo y una masa total comparable con la del núcleo de hierro fundido de la Tierra.

Las nebulosas planetarias son nubes de polvo y gas que son expulsadas tras la muerte de una estrella. Cuando una estrella agota el hidrógeno de su núcleo, se infla y se transforma en una gigante roja, que con el tiempo se vuelve inestable y comienza a expulsar sus capas de material más externas al espacio. Entonces, queda un núcleo caliente, que se convertirá en una enana blanca, rodeado de una nube de gas ionizado: la nebulosa. Sin embargo, en ese esquema, nada dilucida la barra de átomos de hierro.

El nuevo estudio, publicado en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, propone una posible explicación. El hierro podría provenir de un planeta rocoso que orbitaba cerca de la estrella madre de la nebulosa. De esta forma, cuando la estrella expulsó sus capas externas, el planeta se habría vaporizado. De hecho, los planetas rocosos interiores de nuestro sistema solar, e incluso la Tierra, podrían enfrentar el mismo destino cuando el Sol experimente su propia muerte, dentro de miles de millones de años. Sin embargo, por el momento, la explicación no está comprobada.

Una imagen en el infrarrojo cercano de la Nebulosa del Anillo tomada por el Telescopio James Webb.
Una imagen en el infrarrojo cercano de la Nebulosa del Anillo tomada por el Telescopio James Webb. Fuente: NASA/JWST.

Messier 57, una nebulosa conocida

Messier 57 está ubicada en la constelación de Lira, dentro de la Via Lactea, a unos 2500 años luz de nuestro planeta. Los científicos creen que es joven: se habría formado hace 4000 años.

Estudiar esta nebulosa es particularmente interesante puesto que es un laboratorio de evolución estelar en vivo, desarrollándose lentamente. M57 nos proporciona un asiento en primera fila para observar cómo una estrella pierde sus capas externas y deja una enana blanca. Además, nos permite estudiar la física de gases ionizados y la química del medio interestelar.

Según Roger Wesson, astrónomo de la Universidad de Cardiff y el University College de Londres, y autor principal de la investigación, “es emocionante ver que incluso un objeto muy familiar puede generar una nueva sorpresa cuando se observa de una manera nueva”.

El equipo de astrónomos realizó las observaciones con el telescopio William Herschel, ubicado en las Islas Canarias. En particular, utilizaron un nuevo instrumento llamado WEAVE (WHT Enhanced Area Velocity Explorer).

La barra de acero que no tiene explicación

Según Janet Drew, astrónoma del University College de Londres y coautora del estudio, “la importancia de la barra de hierro radica en que aún no tiene una explicación clara”.

Al respecto, Wesson aseguró que “si bien un planeta como la Tierra contendría suficiente hierro para formar la barra, eso no explica cómo ese material llegaría a tener forma de barra”. Finalmente, añadió: “esperamos obtener más datos para dar seguimiento a este descubrimiento, tratar de resolver este nuevo problema y determinar de dónde proviene la barra de hierro”.

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