La NASA suma dos aviones F-15 para realizar pruebas para vuelos supersónicos

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NASA F-15 Vuelos supersónicos

La NASA acaba de incorporar dos aviones F-15 retirados de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) a la flota de investigación de vuelo en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA, en California. El objetivo es que los cazas militares apoyen la investigación en vuelo supersónico para el proyecto de Demostraciones y Capacidades de Vuelo de la NASA. Este programa incluye las pruebas del avión de investigación supersónico silencioso X-59 de la misión Quest.

Las aeronaves provienen del 173.º Ala de Caza de la Guardia Nacional Aérea de Oregón, en Kingsley Field. Se trata de dos McDonnell Douglas F-15D Eagle biplaza, que llegaron al Aeropuerto Armstrong de la NASA el 22 de diciembre de 2025, luego de completar sus últimos vuelos con la USAF.

La NASA incorporó dos McDonnell Douglas F-15D Eagle (AF 81-0063 y AF 84-0045) para apoyar la investigación de la agencia espacial estadounidense en vuelos supersónicos.
La NASA incorporó dos McDonnell Douglas F-15D Eagle (AF 81-0063 y AF 84-0045) para apoyar la investigación de la agencia espacial estadounidense en vuelos supersónicos. Fuente: NASA/Christopher LC Clark.

¿Por qué volar cazas militares para probar vuelos supersónicos?

La USAF presenta al F-15 Eagle como un caza táctico diseñado para “obtener y mantener la supremacía aérea en el campo de batalla”. Esto implica que la aeronave debe presentar altas capacidades de acelerarión y maniobrabilidad, además de ataque, para limpiar el espacio aéreo y proteger a otros aviones.

Para ello, los F-15 incorporan dos turbofanes Pratt & Whitney F100 con un empuje de 10.637 kgf por motor. Esto los habilita como clase Mach 2, alcanzando una velocidad máxima de 3.000 km/h, con un techo de 65.000 pies y un rango máximo de 5.500 km. Algunos modelos pueden incluso alcanzar una velocidad máxima de Mach 2,5, según configuración.

Todas estas características hacen que los F-15 sean una buena alternativa para la NASA para realizar pruebas de vuelo de alta velocidad y gran altitud. De hecho, el límite superior de la envolvente de vuelo del X-59 es de 60.000 pies, y volará a los 55.000 pies.

Además, según la propia agencia, la idea es realizar modificaciones de software, sistemas y controles de vuelo, e incluso incorporar hardware experimental bajo las alas o suspendido en el centro, para apoyar la investigación de vuelo y adaptar los aviones a las necesidades de la misión. “La combinación de capacidad, capacidad y adaptabilidad hace que los F-15 sean especialmente adecuados para la investigación de vuelo en NASA Armstrong”, afirma la NASA.

Los pilotos del 173.º Ala de Caza de la Guardia Nacional Aérea de Oregón entregan dos McDonnell Douglas F-15D Eagle (AF 81-0063 y AF 84-0045) a la NASA.
Los pilotos del 173.º Ala de Caza de la Guardia Nacional Aérea de Oregón entregan dos McDonnell Douglas F-15D Eagle (AF 81-0063 y AF 84-0045) a la NASA, en diciembre de 2025. Fuente: NASA/Christopher LC Clark.

¿Cuál es el plan de la NASA para los F-15?

La NASA anunció en su comunicado oficial que uno de los aviones volverá a volar como avión de investigación activo de la agencia, mientras el segundo se utilizará para fabricar piezas para sostener el mantenimiento de la flota.

Según Troy Asher, director de operaciones de vuelo de NASA Armstrong, “estas aeronaves permitirán la recopilación exitosa de datos y la capacidad de seguimiento del X-59”.

Asher también afirmó que la NASA viene volando y experimentando con F-15 desde que se lanzaron los primeros modelos a principios de la década de 1970. Según el director, esos experimentos “han contribuido significativamente a la aeronáutica y a la investigación en vuelos de alta velocidad”.

Actualmente, la NASA ya vuela dos F-15 modificados para que sus pilotos ensayen la operación segura hasta los 60.000 pies, y planea realizarle la misma modificación a la nueva incorporación. En contraste, los aviones comerciales de larga distancia, como el Boeing 787-800, tienen techos operativos que rondan los 40.000 pies. Así, los cazas de la USAF permiten operaciones a altitudes que la mayoría de las aeronaves comunes no alcanzan.

“La prioridad instantánea es que los F-15 apoyen con éxito al X-59. Y a largo plazo, estas aeronaves ayudarán a la NASA a seguir apoyando la investigación y las colaboraciones aeronáuticas avanzadas”, concluyó Asher.

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