Nunca antes visto: el Pentágono se convierte en accionista directo de la fábrica de motores sólidos de L3Harris con un depósito de US$ 1000 millones

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Motores cohete sólidos L3Harris

Esta semana, el Pentágono anunció que se convertirá en inversor ancla de L3Harris Technologies, con un depósito de US$ 1.000 millones en su negocio de misiles. La compañía recibirá ahora la inversión del gobierno para acelerar su segmento Missile Solutions y ampliar la capacidad industrial de L3Harris para producir motores de cohetes sólidos (SRM). Más adelante, cuando la compañía salga a la bolsa, esa suma se convertiría en acciones. La oferta pública inicial (IPO) de ese segmento está prevista para la segunda mitad de 2026.

El interés del Departamento de Defensa en los motores de cohetes sólidos radica en que estos componentes son fundamentales en la defensa moderna. La mayoría de los misiles tácticos y balísticos modernos, y muchos de los interceptores de defensa antimisiles están propulsados por SRM.

Según el Pentágono, el acuerdo es un “resultado directo de la estrategia de transformación de adquisiciones del Departamento de Guerra para negociar e invertir en empresas a lo largo de la cadena de suministro, garantizando mejores condiciones para los contribuyentes”. Además, afirma que es el primer caso de una alianza directa con un proveedor, en donde el estado participa activamente en la inversión de capital de un contratista.

Los motores cohete sólidos de L3Harris

Los motores cohete sólidos son sistemas de propulsión que consisten en un propelente sólido dentro de una carcasa sellada. Estos sistemas son ampliamente utilizados en la defensa moderna porque presentan grandes ventajas para uso militar.

En primer lugar, entregan alto empuje apenas se encienden. Además, requieren menos operaciones de carga que un sistema de combustible líquido.

Y, finalmente, pueden almacenarse durante largos períodos de tiempo y alistarse relativamente rápido. Eso los hace ideales para propulsar misiles que deben estar listos en stock y salir con poca anticipación.

La inversión del Pentágono se enmarca en un crecimiento reciente de la demanda de SRM. Estados Unidos está buscando recomponer inventarios y ampliar la producción de sistemas que dependen de motores cohete sólidos. Sin embargo, esto genera un problema estructural, puesto que los contratistas no pueden incrementar su capacidad de fabricación y calificación de un día para el otro.

Un cambio de enfoque y un posible conflicto de interés

El Pentágono enmarca el anuncio como un cambio de enfoque en su esquema de adquisiones de defensa. De esta forma, pasa de comprar año a año a construir una estructura con acuerdos plurianuales y financiamiento a gran escala, que permite modernizar plantas, contratar personal, y sostener el crecimiento.

Michael Duffey, subsecretario de Defensa para Adquisiciones y Sostenimiento, lo describió como un giro para blindar la cadena de municiones e industrializar a ritmo de arsenal.

La operación también abre un debate inevitable. Si el gobierno pasa a tener participación pesada en un proveedor que compite por contratos públicos, ¿cómo se evita el favoritismo? En el mercado de SRM también compiten Northrop Grumman y varias startups que buscan entrar. En ese marco, el financiamiento del Pentágono se puede leer como una ventaja difícil de igualar para los demás proveedores.

Si Missile Solutions sale a la bolsa este 2026, el Departamento de Defensa se convertirá por primera vez en accionista de un contratista privado. Para Estados Unidos, funcionará como herramienta para acelerar las provisiones y ganar resiliencia industrial. Para L3Harris, será una forma de financiar capital importante sin que todo salga de su caja.

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