Argentina ya tiene Presupuesto 2026, aprobado mediante la Ley 27.798, promulgada el 31 de diciembre de 2025 por el Decreto 932/2025. En lo que respecta al sector espacial, la inversión pública se reparte principalmente entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y ARSAT. Sin embargo, entre todas las iniciativas y segmentos del sector, hay un programa que destaca de los demás: ARSAT-SG1, el nuevo satélite de telecomunicaciones de Argentina. Si bien el 2026 no llega con un gran desembolso, el Plan Nacional de Inversiones Públicas (PNIP) 2026-2028 prevé una inversión paulatina, con un gran esfuerzo del Estado, pero recién a partir de 2027.
ARSAT-SG1 es un satélite geoestacionario de próxima generación que opera en banda Ka. Su objetivo es brindar banda ancha satelital en zonas donde la infraestructura terrestre no llega, con una meta de alcance de 200 mil hogares en Argentina y países limítrofes.

Los números del Presupuesto 2026 y el PNIP a 2028
El PNIP 2026-2028 establece para ARSAT-SG1 un monto de $7.946 millones en 2026, equivalente a US$ 5,6 millones. Este número, sin embargo, aumenta en los años siguientes. En 2027, el proyecto recibiría $81.456 millones, equivalente a US$ 57,2 millones. Y, para 2028, tiene asignado un total de $29.788 millones, equivalente a US$ 20,9 millones. Finalmente, el PNIP consigna un resto posterior a 2028. Nótese que las equivalencias se realizan tomando como referencia el tipo de cambio oficial proyectado por el propio presupuesto para fines de 2026, de 1.423 pesos argentinos por dólar.
Así, 2026 se presenta como un año de transición, mientras que el bieño posterior concentra el tramo de mayor intensidad presupuestaria. Esto no garantiza ejecución, puesto que el presupuesto no garantiza el devengado, pero sí declara intención.
¿En qué fase se encuentra ARSAT-SG1?¿Cuánto dinero de su costo total se ha desembolsado?
Para poner los números del PNIP en contexto, es necesario saber en qué fase de desarrollo se encuentra el satélite, el costo total estimado, y el monto que ya ha sido desembolsado.
El ARSAT-SG1, al igual que la mayoría de los proyectos satelitales de Argentina, suele avanzar con perfil bajo. En general, se comunican los hitos principales y, sin reportes intermedios, resulta difícil seguir el estado real del programa.
Según ARSAT, en 2022 se cerró la revisión de requerimientos del satélite (SRR), y el proyecto continuó hacia la etapa de diseño preliminar (PDR). Por otro lado, el Plan de Acción y Presupuesto 2025 de ARSAT describe un avance por fases. Indica que a fines de 2022 se inició la Fase 2, de ingeniería de detalle, y que durante 2025 se preveía continuar con la Fase 3, asociada a la integración de componentes.
Por su parte, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) reporta un costo total de US$ 265,8 millones y un monto desembolsado de US$ 168 millones, valores actualizados al 2 de diciembre de 2025. Con esos datos, el monto restante sería de unos US$ 97,8 millones. Con la inversión contemplada en el PNIP, de US$ 83,7 millones en los próximos 3 años, se cubriría un 85% del valor restante.
Más allá de los totales, la inversión escalonada tiene una explicación posible simple. En programas espaciales, los picos de inversión aparecen cuando comienza la fabricación de hardware crítico, la integración y los ensayos. Es probable que la Fase 3 no haya comenzado en 2025, en vista de que no hubo reportes públicos recientes que la anuncien. De ser así, 2026 sería un año de continuidad mínima, mientras que INVAP —contratista principal del proyecto— comenzaría la integración y verificación de mayor demanda presupuestaria hacia 2027.
Lo que deja el Presupuesto 2026
El Presupuesto 2026 deja un panorama desalentador para el sector espacial en su conjunto ya que, fuera de ARSAT-SG1, el resto de los programas aparece con esfuerzos de continuidad limitada. Sin embargo, el SG1 es la señal de esperanza, no por lo asignado en 2026, sino por el salto previsto para 2027 y 2028.
Si el 2026 se perfila como un año de transición, solo queda esperar que en 2027 los montos prometidos se traduzcan en inversión real, para que Argentina pueda lanzar un nuevo satélite de telecomunicaciones a la órbita geoestacionaria antes de que termine la década.
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