China no se rinde ante SpaceX: volverá a intentar la reutilización con un cohete derivado del Long March 10 en 2026

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Cohete reutilizable chino Long March 12.

Para cerrar el 2025 con altas expectativas, China Rocket anunció que en la primera mitad de 2026 buscará concretar el primer lanzamiento de un cohete reutilizable, de propulsión líquida y 5 metros de diámetro. La compañía es el brazo comercial asociado a la Academia de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento (CALT), dentro del conglomerado estatal CASC.

El anuncio llega en un contexto de presiones para China. Por un lado, necesita sostener un ritmo de lanzamientos para poder desplegar sus constelaciones en órbita baja, que buscan competir contra Starlink de SpaceX. Por el otro, la retilización es crucial para avanzar con su plan de vuelos tripulados a la Luna, proyectado para 2030.

Estas necesidades convergen en una nueva familia de lanzadores derivada del Long March 10. En particular, el nuevo cohete aprovecharía la tecnología del Long March 10A, desarrollado por CALT para lanzar naves tripuladas a la estación espacial china Tiangong. Se trata de un diseño de dos etapas, parcialmente reutilizable, con una primera etapa de 5 metros impulsada por siete motores YF-100K.

China Rocket anunció que en 2026 buscará concretar el primer lanzamiento de un cohete reutilizable, emparentado con el Long March 10A.
China Rocket anunció que en 2026 buscará concretar el primer lanzamiento de un cohete reutilizable, emparentado con el Long March 10A.

Long March 10, pero B

Según una presentación de un funcionario de China Rocket, que circuló desde el Foro Internacional de Aviación y Aeroespacial de Wenchang 2025, el vehículo en cuestión sería el Long March 10B, capaz de colocar 11 toneladas en órbitas de hasta 900 km de altitud y hasta 50° de inclinación.

En paralelo, esa variante incorporaría una segunda etapa más grande, para mejorar la capacidad a hasta 16 toneladas a órbita terrestre baja (LEO) en modo reutilizable, por encima de lo previsto para el 10A. Para lograrlo, en lugar de utilizar queroseno-oxígeno, utilizaría metano y oxígeno líquido (methalox) como combustible, con un motor nuevo de la familia YF.

En términos de recuperación, el enfoque de la compañía no sería el clásico aterrizaje vertical con patas, sino una captura con activos marítimos. Se trataría de un sistema de recuperación con cables de acero tensados y una red montada en una embarcación para atrapar la etapa cuando regresa. Si ese esquema funciona, China no solo se estaría sumando a la carrera de la reutilización, sino que lo haría con un método propio, y no el de SpaceX.

Diapositiva de China Rocket presentada en el Foro Internacional de Aviación y Aeroespacial de Wenchang 2025 que detalla las capacidades del Long March 10B.
Diapositiva de China Rocket presentada en el Foro Internacional de Aviación y Aeroespacial de Wenchang 2025 que detalla las capacidades del Long March 10B.

El puerto espacial de Wenchang, fundamental en la ecuación

China Rocket espera tener el primer 10B listo en abril de 2026. El despegue se realizaría desde Wenchang, el puerto espacial costero utilizado para campañas de alta cadencia y grandes etapas que necesitan ser movidas por barco.

Según la presentación, el 10B —y una posible variante 10C— se apoyaría en plataformas universales, intercambiables para distintos lanzadores. Actualmente, el centro ya cuenta con una rampa ya disponible y otras en obra, que entrarían en servicio en 2026. El objetivo es consolidar la estructura para poder realizar hasta 50 lanzamientos anuales combinados entre ambas versiones.

Wenchang, además, se está armando como un polo industrial. En el área se proyecta una gran fábrica de satélites para producir, en principio, cientos de ejemplares por año, apuntando a megaconstelaciones como Guowang.

El trasfondo lunar: Mengzhou y la familia Long March 10

Aunque el 10B se presente con un primer objetivo comercial, la serie Long March 10 fue concebida para apoyar la exploración lunar tripulada. En particular, las configuraciones principales son Long March 10, para misiones lunares, y Long March 10A, para misiones en órbita baja, incluyendo viajes tripulados hacia la estación espacial Tiangong.

En ese contexto, el Long March 10B es fundamental para ayudar a madurar nuevas tecnologías que serán utilizadas en misiones de mayor calibre. Incluso si el 10B vuela cargando satélites, el aprendizaje en todos los sistemas podrá incorporarse en el resto de la familia.

Así, este desarrollo le sirve a China en varios frentes a la vez. La reutilización apunta a bajar costos y a aumentar el ritmo de lanzamientos, lo que hace viable desplegar megaconstelaciones en los plazos que se necesita. Al mismo tiempo, un lanzador reutilizable y de alta producción es una señal de competencia tecnológica directa con Estados Unidos, no solo por llegar al espacio, sino por dominar la parte difícil del negocio moderno, que es repetir, escalar y operar barato. Y, en paralelo, todo lo que se aprenda alimenta el programa de misiones de gran escala, desde vuelos tripulados en órbita baja hasta la construcción del camino hacia misiones lunares cada vez más complejas.

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