Europa recorta su presupuesto de exploración espacial, pero salva sus misiones más importantes

0

La ambición de Europa por reforzar su exploración humana y robótica chocó de frente con la realidad presupuestaria. En la última reunión ministerial, los países miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA) aprobaron alrededor de US$ 3.080 millones para el programa de Exploración Humana y Robótica (HRE), apenas un 70% de los casi US$ 3.900 millones de dólares solicitados.

El contraste es llamativo porque el presupuesto general de la ESA sí crece con fuerza, pasando de unos US$ 17.500 millones en 2022 a cerca de US$ 22.800 millones en este nuevo ciclo. Es decir, hay más dinero para espacio, pero no tanto como la ESA pretendía destinar específicamente a exploración.

Daniel Neuenschwander, director de Exploración Humana y Robótica, admitió que la apuesta fue deliberadamente alta. La lectura política es clara, la ESA quiso forzar un salto en las ambiciones europeas de exploración, y los gobiernos decidieron quedarse a mitad de camino.

El reparto de contribuciones nacionales también deja pistas. Francia aporta alrededor de US$ 210 millones al programa HRE, bastante menos que Alemania (US$ 900 millones) e Italia (US$ 860 millones). Esa brecha sugiere que París está priorizando otras áreas espaciales, mientras Berlín y Roma sostienen una postura más agresiva en exploración.

El sector de la exploración cede terreno frente al de la seguridad

El recorte se inscribe en un cambio de humor estratégico más amplio. En esta ministerial ganaron peso las comunicaciones seguras y las tecnologías de uso dual, que concentraron un fuerte interés político y financiero. Y, al mismo tiempo, los ministros europeos miran con cautela el escenario de Estados Unidos. El programa Mars Sample Return (MSR) está ya formalmente cancelado, la estación lunar Gateway se está revaluando y el programa Artemisa enfrenta turbulencias políticas y presupuestarias. Ese contexto hace menos atractivo atarse sin red a grandes compromisos de exploración conjunta.

Pese a todo, el núcleo duro de capacidades que la ESA considera imprescindibles salió relativamente indemne. Neuenschwander subrayó que se preservan tres piezas fundamentales: el servicio europeo de carga y retorno a órbita baja Cargo Return Service, el módulo de alunizaje Argonaut y el rover marciano Rosalind Franklin.

Advanced Engineering ExoMars Prototype
Prototipo de ingeniería para pruebas del rover Rosalind Franklin. Fuente: ESA.

El primer vuelo de Argonaut, el gran lander lunar europeo, sigue previsto hacia 2030 y cuenta con unos US$ 620 millones asegurados para su Misión 1. Rosalind Franklin, por su parte, mantiene su nueva ventana de lanzamiento hacia 2028, después de los reveses derivados de la ruptura con Rusia. Y el Cargo Return Service continúa como apuesta estratégica para que Europa no dependa de proveedores externos a la hora de enviar y recuperar carga desde la órbita terrestre.

Del Earth Return Orbiter a ZefERO: Europa rediseña su rol en Marte

El gran reposicionamiento se da en Marte. El aporte estrella de Europa al ya cancelado Mars Sample Return era el Earth Return Orbiter (ERO), la nave encargada de capturar en órbita marciana el contenedor con muestras recogidas por NASA y traerlo de vuelta a la Tierra. Con MSR fuera de juego, la ESA decidió no tirar por la borda esa inversión y reconvertir el concepto en una misión propia, llamada ZefERO.

ZefERO reutilizará el diseño del ERO como misión autónoma europea centrada en la geología de Marte, con lanzamiento previsto para 2032. No es el escenario soñado de cooperación para traer rocas marcianas a la Tierra, pero sí refuerza la capacidad científica independiente de Europa y evita que años de trabajo queden congelados por decisiones presupuestarias en Washington.

Ilustración del Earth Return Orbiter sobre Marte. Fuente: ESA.

La incógnita ahora es qué otras piezas del portfolio de HRE serán recortadas, demoradas o rediseñadas para cerrar el agujero del 30% en el financiamiento. Neuenschwander fue prudente. La ESA está recopilando opciones y volverá a la mesa con los estados miembros para negociar prioridades.

El salto de exploración que la agencia buscaba no se concretó. Sin embargo, Europa mantiene en pie su tríada de ambiciones: operar de forma comercial en órbita baja, pisar la Luna con un lander propio y seguir explorando Marte con misiones diseñadas en casa. El mensaje entre líneas es que la ESA no renuncia a sus objetivos de largo plazo. Simplemente tendrá que alcanzarlos con menos margen financiero del que había pedido.

Tal vez te interese: Europa refuerza su presencia en el espacio con el lanzamiento de 5 satélites de observación a bordo de su cohete Vega C

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí