El 9 de agosto, un astronauta ruso realizó una caminata espacial en la Estación Espacial Internacional (EEI) y completó el primer vuelo de prueba de un brazo robótico. El comandante de la Expedición 69, Sergey Prokopyev, viajó al final del Brazo Robótico Europeo (ERA) para probar la durabilidad y robustez de una estación de trabajo portátil.
Dicho brazo se incorporó a la EEI con el módulo Nauka en 2021, aunque no entró en servicio en el segmento ruso hasta 2022. Desde ese momento, el ERA se ha utilizado para reubicar un gran radiador y una esclusa de aire experimental. Sin embargo, esta fue la primera vez que se utilizó con un ser humano a bordo.
El astronauta Andrey Fedyaev, que trabajaba en un panel dentro de Nauka, controló el brazo robótico de 11,3 metros. Mientras tanto, Prokopyev y Dmitry Petelin realizaban la actividad extravehicular: el primero realizó un viaje lento y constante en el aparato, mientras que el segundo solo se encargó de observar y fotografiar la prueba.

Una histórica caminata espacial
La demostración duró 40 minutos y permitió demostrar que el brazo, equipado con la estación de trabajo portátil, se puede usar para reposicionar a los astronautas en futuras caminatas espaciales. De esta forma, se iguala una de las capacidades del brazo principal de la EEI, el Canadarm2, que apoya el segmento operativo de EE.UU.
Durante la misión, Prokopyev y Petelin también instalaron escudos contra desechos para proteger las áreas del minimódulo de investigación Rassvet. Finalmente, volvieron a ingresar en la EEI tras 6 horas y 35 minutos en el espacio. Así, desde 1998, esta misión representó la salida 60 desde una esclusa de aire rusa.
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