Reactores nucleares en la Luna: NASA firmó un acuerdo con el Departamento de Energía para desarrollar reactores destinados a misiones espaciales y la base lunar

Space Reactor‑1 Freedom es una misión experimental de la NASA prevista para 2028 que demostrará propulsión nuclear eléctrica en un viaje a Marte y transportará tres helicópteros para explorarlo. Crédito: NASA.

Space Reactor‑1 Freedom es una misión experimental de la NASA prevista para 2028 que demostrará propulsión nuclear eléctrica en un viaje a Marte y transportará tres helicópteros para explorarlo. Crédito: NASA.

La NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos firmaron un memorando de entendimiento para desarrollar sistemas nucleares de energía y propulsión espacial. El acuerdo organiza la cooperación necesaria para fabricar, probar y operar estas tecnologías, destinadas a misiones interplanetarias y a una futura base en la Luna. La agencia mantiene dos objetivos: lanzar la nave Space Reactor‑1 Freedom en 2028 y contar con un reactor para la superficie lunar listo para lanzamiento hacia 2030. Este último permitiría abastecer instalaciones durante los períodos de oscuridad, cuando los paneles solares dejan de generar electricidad.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sostienen el Memorando de Entendimiento firmado, «Acelerando el liderazgo estadounidense en energía y propulsión nuclear espacial». En la imagen también está presente el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca (OSTP), Michael Kratsios. Crédito: NASA/ Bill Ingalls.

El documento fue suscripto en Washington por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, y el secretario de Energía, Chris Wright, durante la cumbre Science: A Golden Age Summit. Entrará en vigor el 1 de noviembre y abarca investigación avanzada, producción de combustible, ensayos, integración para el lanzamiento y operaciones, con la seguridad como requisito transversal. Su alcance comprende tanto reactores de fisión como sistemas de radioisótopos.

La firma establece un marco de colaboración entre organismos para cubrir esas etapas; el comunicado presenta los plazos de las misiones como objetivos de desarrollo.

El próximo paso: la nave SR‑1

El primer hito será Space Reactor‑1 Freedom (SR‑1), una nave experimental con lanzamiento previsto para finales de 2028 y llegada a Marte en 2029. La misión probará un sistema de propulsión nuclear eléctrica: un reactor dividirá núcleos de átomos para producir calor, que luego se transformará en electricidad. Esa electricidad alimentará motores que expulsan un gas a gran velocidad para impulsar la nave.

En el concepto publicado por la NASA, el reactor generaría más de 20 kilovatios eléctricos y utilizaría combustible de dióxido de uranio. El calor se transferiría mediante tubos térmicos a un circuito cerrado de conversión Brayton, donde un gas mueve una turbina conectada a un generador. El diseño también incorpora blindaje y radiadores para disipar el calor que no se convierte en electricidad.

La nave llevará SkyFall, una carga con tres helicópteros derivados de la misión Ingenuity, destinados a explorar Marte y buscar posibles fuentes de agua. La demostración aportaría experiencia para adaptar tecnologías nucleares a la superficie lunar.

Trayectoria de vuelo de la misión Space Reactor-1, que partirá de la Tierra en 2028 rumbo a Marte. Crédito: NASA.

Una central nuclear en la Luna

El segundo desarrollo, Lunar Reactor‑1 (LR‑1), responde a una limitación de una permanencia prolongada en la Luna. La noche lunar dura 14,5 días terrestres en gran parte de su superficie, aunque las condiciones de iluminación varían cerca de los polos. Durante ese intervalo, una instalación solar necesita recurrir a energía almacenada o a otra fuente de suministro. Los paneles, por sí solos, no pueden sostenerla. Además, existen regiones permanentemente sombreadas que podrían contener hielo de agua y donde la luz solar no llega.

Un reactor permitiría generar electricidad sin depender de esa iluminación y abastecer módulos habitables, comunicaciones, instrumentos científicos y vehículos de exploración. Los estudios previos de la NASA también contemplan redes de distribución, conversión eléctrica y eliminación del calor residual. Instalar el reactor requiere un sistema completo que entregue energía utilizable a los equipos y mantenga condiciones térmicas seguras.

Unos de los futuros desarrollos de Estados Unidos es Lunar Reactor‑1 (LR‑1), un reactor nuclear que busca ayudar a sobrevivir la noche lunar.

El esfuerzo estadounidense por energizar la Luna

La cooperación tiene antecedentes. En enero de 2026, ambas instituciones anunciaron otro memorando centrado en desarrollar, abastecer de combustible, autorizar y preparar para lanzamiento un reactor lunar. Entonces señalaron que debería operar durante años sin recarga.

Los sistemas de fisión se diferencian de los generadores de radioisótopos utilizados por las sondas Voyager y los vehículos Curiosity y Perseverance: estos últimos aprovechan el calor de la desintegración natural de material radiactivo, mientras un reactor obtiene energía de una reacción de fisión controlada. Para la futura base, disponer de suministro continuo también permitiría sostener equipos de aprovechamiento de recursos locales, además de las necesidades de los astronautas.

El paso de SR‑1 a LR‑1 exigirá adaptar el hardware al ambiente lunar y completar las pruebas y autorizaciones correspondientes. El objetivo comunicado para 2030 es disponer de un reactor listo para lanzamiento

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