Los restos del cometa Halley producirán una lluvia de meteoros visible desde Argentina

Los restos del cometa Halley producirán una lluvia de meteoros visible desde Argentina, con su mayor actividad el 21 y 22 de octubre.

Los restos del cometa Halley producirán una lluvia de meteoros visible desde Argentina, con su mayor actividad el 21 y 22 de octubre.

Los restos del cometa Halley volverán a cruzarse con la Tierra este octubre y producirán las Oriónidas, una lluvia de meteoros observable desde Argentina y otros países de ambos hemisferios. El fenómeno alcanzará su mayor actividad durante la noche del 21 al 22 de octubre, aunque pueden aparecer meteoros durante varias semanas alrededor de esa fecha. Este evento es conocido popularmente como una lluvia de “estrellas fugaces”, que son en realidad pequeños fragmentos de material cometario que ingresan a gran velocidad en la atmósfera y generan trazos luminosos. Para observarlos no será necesario utilizar telescopios ni binoculares, sino que bastará con encontrar un cielo despejado, oscuro y alejado de las luces urbanas. Este año, sin embargo, el brillo de la Luna dificultará distinguir los destellos más débiles y hará especialmente importante elegir el horario de observación.

Los restos del cometa Halley volverán a cruzarse con la Tierra este octubre y producirán las Oriónidas, una lluvia de meteoros observable desde Argentina y otros países de ambos hemisferios.

¿Qué vínculo tienen los meteoros con el cometa Halley?

El cometa Halley es un cuerpo formado por hielo, polvo y roca que gira alrededor del Sol en una órbita muy alargada. Es famoso en la Tierra porque puede observarse a simple vista desde nuestro planeta durante algunos de sus acercamientos y sus apariciones se registran desde hace más de dos mil años. Fue el primer cometa cuyo regreso se predijo, gracias a los cálculos del astrónomo Edmond Halley, de quien tomó su nombre.

Cuando Halley se acerca al Sol, el calor transforma parte de su hielo en gas y libera polvo y pequeñas partículas de roca. Estos restos quedan en el espacio, a lo largo del recorrido del cometa. Cada año, la Tierra atraviesa esas zonas y las partículas entran en la atmósfera, donde producen los destellos que vemos como estrellas fugaces.

Por eso, las Oriónidas ocurren aunque Halley esté lejos: su último acercamiento al Sol fue en 1986 y el próximo será en 2061. El cometa tarda unos 76 años en completar una vuelta alrededor del Sol y sus restos también producen las Eta Acuáridas, otra lluvia de meteoros visible en mayo.

Las partículas de las Oriónidas ingresan a la atmósfera a unos 66 kilómetros por segundo, unos 238.000 kilómetros por hora. Al interactuar con el aire, se calientan, pierden material y generan la emisión luminosa que identificamos como un meteoro. Algunos destellos pueden dejar estelas persistentes durante segundos o incluso minutos.

El nombre de la lluvia proviene de Orión porque, al prolongar imaginariamente sus trayectorias, estas parecen converger en una región cercana a la estrella Betelgeuse. Ese punto se denomina radiante y es un efecto de perspectiva: los fragmentos pertenecen a la corriente de Halley, mientras que las estrellas de la constelación están mucho más lejos. Los meteoros pueden aparecer en distintas partes del cielo, por lo que observar únicamente el radiante reduce las posibilidades de encontrar trazos largos.

¿Cómo observarlos desde Argentina?

Desde Argentina, la búsqueda conviene realizarla después de la medianoche y durante la madrugada, cuando la región de Orión gana altura. La recomendación es elegir un lugar con una vista amplia del cielo, lejos de edificios, árboles y luminarias, y observar recostado o sentado cómodamente. Los ojos necesitan alrededor de media hora para adaptarse a la oscuridad; mirar repetidamente la pantalla del teléfono dificulta esa adaptación. Tampoco conviene utilizar instrumentos ópticos, ya que limitan el campo visual y los meteoros aparecen de manera imprevisible. La paciencia es parte de la observación: pueden transcurrir varios minutos entre un destello y el siguiente.

Para esta edición, la NASA señala que las mejores oportunidades podrían concentrarse en las horas previas al amanecer, después de que la Luna se haya ocultado. El horario exacto variará según la localidad.

En condiciones favorables, las Oriónidas suelen producir entre 10 y 20 meteoros por hora cerca de su máximo, pero esa referencia corresponde a cielos oscuros y no constituye una cantidad garantizada para cada observador. La nubosidad, la contaminación lumínica, la altura del radiante y la luz lunar pueden reducir considerablemente el número visible.

En 2026, la Luna estará en fase gibosa creciente durante el pico y ocultará parte de los meteoros más tenues. También se puede intentar observar en las madrugadas cercanas al máximo, especialmente si el pronóstico anuncia nubes para la noche principal. Cada trazo visible será la consecuencia de un fragmento liberado por Halley que termina su recorrido en la atmósfera terrestre, décadas antes de que el propio cometa vuelva a aproximarse al Sol.

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