Reino Unido probó drones, embarcaciones autónomas y sonares para cazar submarinos durante un el ejercicio REPMUS de la OTAN

Reino Unido probó drones, embarcaciones autónomas y sonares para cazar submarinos durante un el ejercicio REPMUS 2026 de la OTAN.

Reino Unido probó drones, embarcaciones autónomas y sonares para cazar submarinos durante un el ejercicio REPMUS 2026 de la OTAN. Crédito: Royal Navy.

La Reino Unido puso a prueba una red de drones, vehículos autónomos, sonares y sensores submarinos destinada a detectar y seguir submarinos sin exponer a grandes buques tripulados. Las pruebas las realizó la Royal Navy en septiembre durante REPMUS 2026, uno de los principales ejercicios de la OTAN cuyo objetivo es experimentar con sistemas marítimos no tripulados, organizado por la Armada portuguesa frente a Tróia. Reino Unido desplegó alrededor de 200 militares, científicos y especialistas de la industria y lideró los escenarios dedicados a guerra antisubmarina junto con participantes de diez países de la OTAN y naciones asociadas. El objetivo fue comprobar hasta qué punto distintas plataformas autónomas pueden trabajar como una única red para vigilar grandes extensiones del océano, encontrar amenazas bajo el agua y controlar infraestructuras críticas submarinas.

Reino Unido probó drones, embarcaciones autónomas y sonares para cazar submarinos durante un el ejercicio REPMUS 2026 de la OTAN. Crédito: Royal Navy.

La idea de REPMUS (Robotic Experimentation and Prototyping using Maritime Unmanned Systems) es ofrecer un ámbito de pruebas operativo donde sistemas experimentales pueden enfrentarse a escenarios cercanos a una operación real. Durante la edición de 2026 se desarrollaron durante varias semanas pruebas simultáneas con vehículos de superficie, submarinos y aeronaves no tripuladas, además de buques convencionales.

Para Reino Unido, el ejercicio estuvo principalmente orientado a la guerra antisubmarina o ASW, una tarea que tradicionalmente depende de fragatas equipadas con sonar, submarinos, helicópteros y aviones de patrulla marítima. La Royal Navy busca ahora complementar esos medios con numerosos sensores y plataformas autónomas capaces de permanecer desplegados durante largos períodos y distribuirse sobre áreas mucho mayores.

Los sistemas ingleses que se pusieron a prueba

Una de las piezas centrales del ejercicio fueron los gliders submarinos, pequeños vehículos autónomos diseñados para desplazarse durante largos períodos con un consumo de energía reducido. Algunos midieron en tiempo real parámetros oceanográficos, información importante porque la temperatura, salinidad y profundidad modifican la forma en que el sonido se propaga por el agua y, por lo tanto, condicionan el funcionamiento de los sonares.

Otros sistemas de mayor tamaño, denominados Sentinel, utilizaron arreglos acústicos verticales para escuchar el entorno submarino e intentar detectar y seguir posibles amenazas. A ellos se sumaron grupos de pequeñas y medianas embarcaciones no tripuladas que recopilaron información acústica y transmitieron reportes de contactos submarinos en tiempo real.

La Royal Navy también ensayó dos embarcaciones autónomas de 12 y 17 metros, que pueden remolcar sistemas de sonar, desplegar sonoboyas automáticas y lanzar gliders al agua. Las sonoboyas funcionan esencialmente como sensores acústicos distribuidos, que se colocan en diferentes puntos del océano, escuchan sonidos bajo la superficie y envían esa información para localizar o seguir un submarino.

Reino Unido probó drones, embarcaciones autónomas y sonares para cazar submarinos durante un el ejercicio REPMUS 2026 de la OTAN. Crédito: Royal Navy.

Un ensayo de tecnología militar internacional

Además del Reino Unido, otros países europeos también pusieron a prueba sus sistemas experimentales de tecnología militar oceánica.

Suecia empleó drones de ala fija para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, mientras que Portugal utilizó aeronaves no tripuladas para lanzar sonoboyas y retransmitir sus datos hacia un centro de comando en tierra. En paralelo, cinco buques de apoyo pertenecientes a Alemania, Francia, Países Bajos y al Centro de Investigación y Experimentación Marítima de la OTAN acompañaron las pruebas.

El concepto que se intenta validar consiste en distribuir la tarea que antes recaía principalmente sobre unas pocas plataformas de gran tamaño entre numerosos sistemas más pequeños. Un glider puede estudiar el océano, otro escuchar acústicamente, un barco autónomo remolcar un sonar y un dron colocar nuevos sensores en otra zona. Todos esos datos pueden posteriormente combinarse para construir una imagen común de lo que sucede bajo el agua.

Reino Unido vira hacia una «marina híbrida»

Estas pruebas forman parte de Atlantic Bastion, el programa anunciado por Reino Unido a finales de 2025 para desarrollar una fuerza naval híbrida destinada principalmente a la vigilancia del Atlántico Norte. El proyecto prevé integrar buques y aeronaves convencionales con vehículos autónomos, sensores distribuidos, centros de operación remota e inteligencia artificial dentro de una misma arquitectura digital.

Antes de REPMUS, la Royal Navy ya había evaluado sistemas acústicos instalados en el lecho marino, vehículos de superficie con sonares remolcados, robots submarinos, drones portadores de sonoboyas y centros capaces de controlar plataformas a distancia. También incorporó vehículos oceanográficos autónomos y desarrolla otras plataformas de mayor tamaño, entre ellas el submarino experimental no tripulado XV Excalibur, de 12 metros y 19 toneladas.

El cambio no implica reemplazar de manera inmediata a fragatas, submarinos, helicópteros o aviones de patrulla marítima, sino multiplicar la cantidad de sensores disponibles y ampliar el área que puede mantenerse bajo vigilancia. La propia Royal Navy define esta evolución como el paso hacia una marina híbrida, en la que plataformas tripuladas y no tripuladas operan de manera coordinada.

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