Argentina proyecta $194.169 millones para la CONAE y alista su primer CubeSat universitario, mientras Estados Unidos reconoce armas de control espacial en órbita y ensaya maniobras militares con satélites reales.
Esta semana volvió a mostrar las distintas escalas de la actividad espacial. En Argentina, el proyecto de Presupuesto 2027 prevé $194.169 millones para la CONAE, de los cuales $10.901 millones corresponden al programa de acceso al espacio que incluye a Tronador. En paralelo, el USAT-1 de la Universidad Nacional de La Plata completó en España una de sus últimas etapas antes de volar con SpaceX. Son dos caminos diferentes para construir capacidades propias: desarrollar acceso a la órbita y aprovechar plataformas pequeñas y lanzamientos comerciales.
En el plano internacional, Estados Unidos reconoció armas de control espacial desplegadas en órbita y realizó su primer ejercicio con satélites reales maniobrando ante un escenario de conflicto, una señal del creciente peso militar del espacio.
La semana también dejó avances científicos y comerciales: SpaceX alcanzó los 700 lanzamientos de la familia Falcon, el telescopio espacial Roman comenzó a probar sus instrumentos camino a L2 y los observatorios Webb y Hubble combinaron observaciones para estudiar nuevos objetos más allá de Neptuno.
Las novedades del ecosistema espacial argentino
El proyecto de Presupuesto 2027 contempla $194.169 millones (US$ 105 millones) para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Sin embargo, la distribución muestra una fuerte concentración en misiones satelitales, estaciones terrenas y servicios asociados, mientras el programa de acceso al espacio recibirá $10.901 millones, menos del 6% del total.
Adicionalmente, la existencia de una partida presupuestaria no implica, por sí sola, una reactivación del programa ISCUL (Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas) y el proyecto Tronador, que busca desarrollar el primer cohete soberano argentino. El programa argentino de acceso al espacio permanece paralizado desde fines de 2025, luego de que la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología le comunique al personal de VENG, principal contratista del proyecto, que el programa «había dejado de ser una prioridad».
A eso se suma que el Presupuesto 2026 había asignado $1.271 millones (US$ 893.000) al programa de acceso al espacio, pero esa partida nunca se ejecutó. Por lo tanto, que haya un monto oficial asignado dentro del Presupuesto 2027 está muy lejos de significar que el proyecto realmente volverá a activarse.
Por otro lado, el USAT-1, desarrollado por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), completó en España una de sus últimas etapas de preparación antes del lanzamiento. El satélite, desarrollado íntegramente en Argentina, se trasladó al país europeo y para colocarlo dentro del contenedor que lo protegerá durante el viaje y que posteriormente se encargará de liberarlo alcanzada la órbita. Su lanzamiento está previsto para octubre dentro de la misión Transporter-18 de SpaceX.
Se trata de un CubeSat de 3U, de 10 × 10 × 34 centímetros y cerca de 3 kg. Este tipo de plataformas permite desarrollar misiones espaciales con costos y tiempos muy inferiores a los de un satélite convencional y compartir un mismo lanzamiento con decenas de cargas útiles.
EE.UU. reconoció armas de control espacial desplegadas en órbita
Estados Unidos confirmó públicamente la existencia de armas de control espacial desplegadas en órbita, un reconocimiento poco habitual para capacidades cuya naturaleza y características permanecen en gran medida clasificadas. El anuncio lo realizó el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, durante la Air and Space Cyber Conference.
El concepto de control espacial abarca capacidades destinadas a proteger sistemas propios y limitar o degradar los de un adversario. Dependiendo del sistema, estas operaciones pueden involucrar maniobras orbitales, interferencia electromagnética, acciones cibernéticas u otros mecanismos.
El anuncio refleja el creciente peso que adquirió el espacio dentro de la planificación militar estadounidense y la competencia estratégica con otras potencias espaciales.
Por otro lado, el Comando Espacial realizó Apollo Maneuvers 2026, su primer ejercicio live-fly dedicado a probar operaciones dinámicas utilizando satélites reales. Durante la primera semana de septiembre se ejecutaron maniobras coordinadas en órbita terrestre baja, media y geosincrónica, además de ejercicios relacionados con logística espacial y cooperación con aliados.
La diferencia con ejercicios anteriores es que no se trató únicamente de operadores trabajando sobre simulaciones informáticas. Vehículos que ya se encontraban en el espacio realizaron movimientos reales para probar conceptos aplicables a operaciones desarrolladas en un entorno orbital disputado. No hubo un combate entre satélites, sino un ensayo de las maniobras, procedimientos y capacidades que podrían utilizarse si las plataformas espaciales tuvieran que operar bajo amenaza.
SpaceX alcanzó los 700 lanzamientos de la familia Falcon
SpaceX alcanzó el domingo 13 de septiembre los 700 lanzamientos realizados por la familia Falcon. El vuelo estuvo a cargo de un Falcon 9 que transportó los últimos tres satélites de O3b mPOWER, la constelación de comunicaciones en órbita terrestre media desarrollada por SES.
La cifra resume buena parte de la transformación provocada por SpaceX en el acceso comercial al espacio. El desarrollo de la reutilización de las primeras etapas del Falcon 9 permitió aumentar fuertemente la frecuencia de lanzamiento y convertir operaciones que décadas atrás eran excepcionales en una actividad industrial repetible. El mismo sistema sostiene actualmente desde misiones comerciales y gubernamentales hasta el despliegue de Starlink y vuelos tripulados.
La semana de los observatorios de la NASA
La NASA activó con éxito el Wide Field Instrument (WFI), la cámara infrarroja principal del telescopio espacial Nancy Grace Roman, y realizó las primeras comprobaciones de su coronógrafo. Los ensayos confirmaron que ambos sistemas respondieron correctamente después del lanzamiento mientras el observatorio continúa su viaje hacia el punto de Lagrange L2.
El Wide Field Instrument cuenta con unos 300 megapíxeles y permitirá observar grandes regiones del cielo manteniendo una resolución comparable a la del Hubble. El coronógrafo, en cambio, está diseñado para bloquear la luz de una estrella y permitir la observación de objetos mucho más débiles situados a su alrededor, entre ellos exoplanetas. Roman continuará durante los próximos meses con su etapa de puesta en servicio y la NASA espera publicar sus primeras imágenes científicas a comienzos de 2027.
En lo que respecta a los observatorios estadounidenses ya consolidados, el James Webb y el Hubble combinaron por primera vez sus capacidades para estudiar en profundidad una población de pequeños objetos transneptunianos, cuerpos helados que orbitan al Sol más allá de Neptuno y conservan información sobre las primeras etapas de formación del Sistema Solar.
La campaña permitió analizar 27 objetos transneptunianos recientemente descubiertos, combinando las observaciones visibles de Hubble con la capacidad infrarroja de Webb. El más pequeño mide apenas unos cinco kilómetros. Estudiar su tamaño, color, composición y órbita permite reconstruir cómo se distribuyó la materia en el Sistema Solar primitivo y cómo la migración de los planetas gigantes modificó las regiones exteriores hace miles de millones de años.
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