Argentina continúa los esfuerzos para ampliar la participación de su industria nuclear en el mercado internacional, apoyándose en capacidades desarrolladas durante más de siete décadas en reactores, combustibles, materiales especiales, radioisótopos e ingeniería de alta complejidad. Una delegación encabezada por la Secretaría de Asuntos Nucleares y compuesta por representantes de los actores más importantes del ecosistema nuclear argentino está participando desde el 24 y el 27 de agosto de la Nuclear Energy Conference & Expo (NECX 2026), en Dallas, Estados Unidos. El objetivo es generar oportunidades para empresas y organismos nacionales dentro de las cadenas globales de suministro. El encuentro reúne a compañías eléctricas, fabricantes, desarrolladores de reactores avanzados, reguladores, inversores e ingenieros, en un momento en que Estados Unidos y otros países buscan aumentar significativamente su capacidad nuclear y necesitan ampliar la base industrial capaz de suministrar componentes y servicios especializados.
La estrategia argentina apunta a insertar tecnología nacional en diferentes etapas de proyectos desarrollados en otros países. Una central nuclear necesita una extensa cadena industrial que incluye combustible, materiales resistentes a radiación y altas temperaturas, componentes mecánicos de precisión, sistemas de instrumentación y control, ingeniería de seguridad, almacenamiento de combustible usado y servicios de mantenimiento y actualización. El Gobierno sostiene que Argentina dispone de capacidades en buena parte de ese ciclo y busca presentarlas en Dallas como una oferta tecnológica integrada.
Para ello, la representación nacional de NECX 2026 reunió a la Secretaría de Asuntos Nucleares, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Nucleoeléctrica Argentina, INVAP, CONUAR, Dioxitek e IMPSA, que participaron en el pabellón argentino junto con la estadounidense Meitner Energy. La delegación estuvo encabezada por el secretario de asuntos nucleares, Federico Ramos Napoli, y contó con representantes y autoridades de los distintos organismos y empresas que integran el sector nuclear nacional.
El país cuenta además con antecedentes concretos de exportación. INVAP diseñó y construyó reactores de investigación en países como Argelia, Egipto y Australia, y actualmente participa en el desarrollo del reactor PALLAS de Países Bajos. El OPAL australiano, de 20 MW térmicos, es uno de los ejemplos más importantes, que además de producir radioisótopos, permite investigación con neutrones y dopado de silicio para la industria electrónica.
Combustible, componentes críticos, ingeniería y tecnologías neutrónicas: la cartera argentina
Uno de los núcleos tecnológicos que Argentina puede ofrecer está en el combustible nuclear y la fabricación de componentes críticos. Dioxitek transforma concentrado de uranio mediante procesos físico-químicos hasta obtener dióxido de uranio (UO₂) de pureza nuclear y grado cerámico. Este material posteriormente se compacta y sinteriza para producir las pastillas utilizadas dentro de los elementos combustibles. En 2025 la compañía produjo 190 toneladas de dióxido de uranio, su mayor registro anual.
El siguiente eslabón incluye a CONUAR, que fabrica los elementos combustibles utilizados por las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse y posee capacidades para trabajar con uranio natural, levemente enriquecido y enriquecido. La empresa también produce componentes y tubos en aleaciones especiales, entre ellas zirconio, níquel y titanio. El zirconio resulta especialmente importante porque presenta buena resistencia mecánica y a la corrosión y, fundamentalmente, absorbe pocos neutrones, una propiedad indispensable para las vainas que contienen el combustible dentro del reactor. Estas actividades exigen mecanizado y soldadura de alta precisión, ensayos no destructivos, control dimensional, trazabilidad completa de materiales y procesos de calidad bajo normas específicas de la industria nuclear.
La oferta tecnológica también comprende el diseño e ingeniería de reactores, instrumentación y control, producción de radioisótopos y tecnologías neutrónicas. La empresa argentina INVAP desarrolla cálculos neutrónicos, termohidráulicos, de blindaje y seguridad, sistemas de control y protección, plantas de producción de radioisótopos y soluciones para almacenamiento de combustibles.
Dentro del país, buena parte de esas capacidades convergen actualmente en el RA-10, el nuevo reactor multipropósito de 30 MW térmicos que la CNEA construye en el Centro Atómico Ezeiza. El reactor utiliza uranio de bajo enriquecimiento, agua liviana como refrigerante y moderador y agua pesada como reflector neutrónico, y está diseñado para operar en ciclos continuos de 29,5 días. Entre sus aplicaciones previstas aparecen la producción de molibdeno-99, base del tecnecio-99m empleado masivamente en diagnóstico médico, además de lutecio-177 e iridio-192. También permitirá realizar ensayos de materiales y combustibles y producir silicio dopado por transmutación neutrónica, un proceso en el que los neutrones modifican de manera extremadamente uniforme las propiedades eléctricas del silicio utilizado posteriormente en semiconductores y dispositivos electrónicos de potencia.
Una oportunidad que aparece mientras EE.UU. amplía su cadena nuclear
Washington estableció como objetivo llevar su capacidad nuclear desde aproximadamente 100 GW en 2024 hasta 400 GW en 2050, impulsando nuevos reactores convencionales, pequeños reactores modulares y otros diseños avanzados. En junio, el Departamento de Energía anunció compromisos de financiamiento por hasta US$ 17.500 millones para adquirir componentes de largo plazo y acelerar la construcción de diez grandes reactores, mientras desarrolla paralelamente programas destinados a fortalecer la producción y disponibilidad de combustible nuclear.
NECX refleja ese escenario, ya que su agenda incluye fabricación, cadenas de suministro, inteligencia artificial aplicada a instalaciones, reactores modulares, combustible usado y nuevas tecnologías de operación.
Para Argentina, el desafío será convertir antecedentes tecnológicos ya demostrados en contratos concretos de ingeniería, manufactura y servicios. La presencia en Dallas busca aprovechar una particularidad del nuevo ciclo nuclear internacional: la expansión de los reactores no requiere solamente nuevos diseños, sino también proveedores capaces de fabricar piezas certificadas, producir combustibles, desarrollar sistemas de control y sostener instalaciones durante décadas, áreas en las que la industria argentina ya acumuló experiencia técnica y exportadora.
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