NASA ya está instalando nuevos sistemas de Dragonfly, el dron nuclear que explorará Titán, la luna de Saturno

NASA avanza con la integración de Dragonfly, el dron nuclear que explorará Titán, la luna más grande de Saturno.

NASA avanza con la integración de Dragonfly, el dron nuclear que explorará Titán, la luna más grande de Saturno. Crédito: NASA.

NASA avanza con la integración del vehículo de vuelo de Dragonfly, la misión que enviará un dron autónomo a Titán, la luna más grande de Saturno. El fuselaje del vehículo, de unos cuatro metros de longitud, completó durante 2026 sus primeras pruebas estructurales, y desde julio los equipos comenzaron a instalar los sistemas mecánicos, térmicos y eléctricos. Dragonfly despegará no antes de 2028 y, tras un viaje de seis años, explorará diferentes regiones de Titán mediante vuelos sucesivos.

NASA avanza con la integración de Dragonfly, el dron nuclear que explorará Titán, la luna más grande de Saturno. Crédito: NASA.

La misión representa una nueva forma de exploración planetaria, considerablemente diferente de los rovers utilizados en Marte. Titán posee una atmósfera densa —la presión en superficie es una 1,5 veces la terrestre— y una gravedad mucho menor que la de nuestro planeta. Gracias a combinación, el dron de la NASA, que se impulsará con rotores de forma equivalente a un eVTOL (Electric Vertical Take-Off and Landing), podrá levantar una carga científica considerable y desplazarse entre regiones separadas por distancias que serían difíciles de recorrer con ruedas. Este formato de vehículo le permitirá a la agencia espacial estadounidense estudiar grandes extensiones del cuerpo celeste, en lugar de quedarse limitado a la zona del aterrizaje, como pasa con los rovers marcianos.

Una nueva forma de explorar el Sistema Solar

El vehículo tendrá el tamaño de un automóvil y utilizará ocho conjuntos de rotores, impulsados por energía nuclear. Como Saturno se encuentra demasiado lejos del Sol, no es posible alimentar a la aeronave con paneles solares de forma eficiente y práctica.

En paralelo, el sistema deberá sobrevivir a temperaturas superficiales de alrededor de -179 °C y a una atmósfera dominada por nitrógeno que contiene metano. Su estructura está siendo aislada térmicamente y ya se sometió a pruebas específicas de sellado para determinar cuánto gas de la atmósfera titaniana podría ingresar al interior y cómo afectaría el comportamiento térmico.

La secuencia de llegada también requiere una arquitectura particular. Dragonfly deberá atravesar la atmósfera de Titán y reducir su velocidad antes de iniciar sus operaciones aéreas. En febrero de 2026 se realizó una prueba a escala completa del sistema de paracaídas utilizado durante entrada, descenso y aterrizaje. Posteriormente, el fuselaje se sometió a ensayos de vibración y cargas para comprobar que pueda resistir tanto el lanzamiento desde la Tierra como la entrada atmosférica y el aterrizaje. NASA también estudia las vibraciones producidas por los rotores para evitar resonancias que puedan interferir con instrumentos y otros componentes.

NASA avanza con la integración de Dragonfly, el dron nuclear que explorará Titán, la luna más grande de Saturno. Crédito: NASA.

Una misión que estudiará de cerca la intrigante luna de Saturno

Una vez en superficie, Dragonfly estudiará la química, geología y atmósfera de Titán. El interés científico de esta luna es excepcional, puesto que posee una atmósfera rica en compuestos orgánicos, ciclos meteorológicos de metano y una química compleja que puede ayudar a comprender procesos anteriores al surgimiento de la vida. Así, uno de los grandes objetivos es investigar qué procesos químicos ocurren en ese ambiente y hasta dónde puede avanzar la química prebiótica bajo condiciones diferentes a las terrestres.

Dragonfly no será, sin embargo, la primera misión en estudiar Titán. Voyager 1 realizó en 1980 el primer reconocimiento cercano importante de la luna y permitió caracterizar mejor su densa atmósfera, aunque la espesa neblina que la rodea impedía observar directamente gran parte de la superficie.

El conocimiento cambió de escala con la misión Cassini-Huygens. El orbitador Cassini llegó al sistema de Saturno en 2004 y realizó numerosos sobrevuelos de Titán hasta 2017, utilizando radar y otros instrumentos para cartografiar su superficie, estudiar su atmósfera y revelar la existencia de ríos, lagos y mares de hidrocarburos líquidos. En enero de 2005, además, la sonda europea Huygens atravesó la atmósfera bajo paracaídas y logró aterrizar, convirtiéndose en la primera nave en posarse sobre un mundo del Sistema Solar exterior. Durante su descenso midió presión, temperatura, vientos y composición atmosférica y obtuvo imágenes de un terreno modelado por procesos asociados a líquidos.

Dragonfly retomará ese trabajo casi tres décadas después, pero con una diferencia fundamental: en lugar de observar Titán desde una órbita o estudiar un único punto de aterrizaje, podrá volar de manera autónoma entre distintos sitios y comparar directamente ambientes separados por decenas de kilómetros.

La integración continuará en Johns Hopkins Applied Physics Laboratory durante 2026 y comienzos de 2027. Después están previstos ensayos a nivel de sistema en Lockheed Martin y nuevas pruebas ambientales antes de trasladar el vehículo al Kennedy Space Center en 2028. Allí deberá ser integrado para su lanzamiento mediante un Falcon Heavy.

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