EE.UU. desarrolla junto a Voyager una nueva red para que sus satélites militares se comuniquen directamente entre sí

EE.UU. desarrolla junto a Voyager una nueva red para que sus satélites militares se comuniquen directamente entre sí.

EE.UU. desarrolla junto a Voyager una nueva red para que sus satélites militares se comuniquen directamente entre sí.

La Fuerza Espacial de EE.UU. contrató a Voyager Technologies para desarrollar una nueva red para que sus satélites militares y otros sistemas espaciales se comuniquen directamente entre sí. El objetivo del programa, anunciado este 10 de agosto, es construir una arquitectura de transporte de datos para el Departamento de Defensa (DoD) no dependa únicamente de conexiones que deban pasar por instalaciones terrestres. El contrato fue adjudicado por el Space Systems Command, organismo responsable de desarrollar y adquirir buena parte de los sistemas espaciales utilizados por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. La iniciativa contempla el diseño de la tecnología y una futura demostración de comunicaciones en órbita, para comprobar que el sistema funcione en condiciones reales.

EE.UU. desarrolla junto a Voyager una nueva red para que sus satélites militares se comuniquen directamente entre sí.

Una transformación en la arquitectura espacial militar estadounidense

La adjudicación forma parte de una transformación integral de la arquitectura espacial militar estadounidense. Durante décadas, muchas misiones dependieron de un número relativamente reducido de satélites grandes, costosos y especializados que transmitían información hacia estaciones terrestres antes de que esos datos se distribuyan a otros usuarios.

La Fuerza Espacial está avanzando ahora hacia redes más distribuidas, donde una mayor cantidad de ejemplares puede intercambiar datos, compartir sensores y entregar información directamente entre distintos elementos del sistema. Esa filosofía está vinculada con las denominadas arquitecturas proliferadas en órbita baja, compuestas por numerosos satélites que trabajan de manera coordinada. Este nuevo formato también permiten que la pérdida, interferencia o falla de una unidad tenga un impacto menor sobre la red completa.

Durante 2026, Space Systems Command puso en marcha diferentes programas vinculados con comunicaciones protegidas, nuevas redes de datos espaciales y constelaciones distribuidas. El objetivo es mantener conectividad incluso en entornos donde un adversario intente degradarla.

El Space Systems Command es el organismo responsable de desarrollar y adquirir buena parte de los sistemas espaciales utilizados por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

La waveform de Voyager

El núcleo del contrato con Voyager es el desarrollo de una waveform o forma de onda preparada para vuelo destinada a comunicaciones espacio-espacio. Una waveform es la señal que transmite una antena, y que trae apareado el conjunto de características mediante las cuales la información se organiza y transporta físicamente a través de un enlace. Puede definir aspectos como modulación, codificación, sincronización, estructura de los datos y mecanismos utilizados para mantener una conexión fiable.

El objetivo es crear un diseño que pueda funcionar en diferentes regímenes orbitales, mientras que cumple con las restricciones propias de un vehículo espacial: la masa, el consumo eléctrico y vida útil, entre otras. Voyager deberá posteriormente demostrar la comunicación en órbita.

La compañía no reveló características técnicas concretas de los satélites ni la red, pero sí señaló que aprovechará experiencia previa en electrónica endurecida contra radiación, cargas útiles de radiofrecuencia de precisión y equipos que ya fueron validados en misiones espaciales.

La transmisión directa entre satélites

Por su parte, la capacidad de transmitir información directamente entre satélites modifica la forma en que puede circular un dato militar. Un sensor situado sobre una región determinada podría, por ejemplo, entregar información a otro vehículo de la red sin esperar a encontrarse sobre una estación terrestre. Desde allí, los datos podrían continuar recorriendo diferentes nodos hasta alcanzar el punto de destino adecuado.

El concepto crea una especie de red de transporte en el espacio, donde los satélites no se comportan como plataformas individuales sino que integran una infraestructura conectada. Esa capacidad es relevante para sistemas que necesitan mover grandes cantidades de información con poca demora, como redes de alerta temprana, seguimiento de amenazas, inteligencia, vigilancia o apoyo a operaciones militares. También aumenta la resiliencia, puesto que distribuir las rutas disponibles permite diseñar redes capaces de continuar funcionando aunque determinadas estaciones, enlaces o satélites sufran interferencias, ataques o problemas técnicos. La Fuerza Espacial ya desarrolla paralelamente sistemas de comunicaciones tácticas protegidas y tecnologías de interconexión orbital como parte de esa estrategia.

El rol de la tecnología comercial en la defensa estadounidense

Por otro lado, el programa de Voyager demuestra una nueva tendencia dentro de la política espacial de defensa estadounidense: la intención de incorporar tecnologías comerciales con mayor rapidez y producirlas a una escala que permita desplegar constelaciones numerosas.

Al respecto, Matt Magaña, presidente del área Space, Defense & National Security de Voyager, sostuvo al anunciar el contrato que no alcanza con desarrollar tecnología avanzada si después no puede fabricarse con suficiente velocidad y a costos previsibles. Esa necesidad es la que empuja a la Fuerza Espacial a combinar programas gubernamentales con soluciones comerciales y arquitecturas distribuidas. En junio, por ejemplo, el Space Systems Command adjudicó contratos por US$ 437,7 millones para los primeros satélites de su nueva constelación Protected Tactical SATCOM–Global, diseñada para mantener comunicaciones frente a intentos de interferencia.

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