El 19 de julio de 1969, Apolo 11 llegó a la Luna y realizó la maniobra que permitió colocar a sus tres astronautas en órbita alrededor del satélite natural. Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins se encontraban a bordo del conjunto formado por el módulo de mando y servicio Columbia y el módulo lunar Eagle, todavía acoplados. La inserción orbital lunar fue una etapa decisiva, ya que hasta ese momento, la nave viajaba en una trayectoria de paso y debía reducir su velocidad para quedar capturada por la gravedad de la Luna. Sin esa desaceleración, Apolo 11 habría continuado su recorrido y no habría podido preparar el descenso previsto para el día siguiente.
La misión que llevó por primera vez al hombre a pisar la Luna
La misión había comenzado el 16 de julio con el lanzamiento de un cohete Saturno V desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Después de alcanzar una órbita terrestre temporal, la tercera etapa del cohete volvió a encenderse para enviar a la nave hacia la Luna. Durante el viaje de unos tres días, el Columbia, el Eagle y el módulo de servicio permanecieron unidos como un único conjunto.
El Columbia alojaba a la tripulación y era la única sección diseñada para regresar a la Tierra. El módulo de servicio aportaba propulsión, electricidad, oxígeno y agua. Y el Eagle estaba construido específicamente para transportar a Armstrong y Aldrin desde la órbita lunar hasta la superficie y devolverlos luego al encuentro con Collins. Pero antes de iniciar el descenso, toda la arquitectura debía quedar situada en una órbita estable, con una altura y una orientación compatibles con el lugar de alunizaje elegido en el Mar de la Tranquilidad.
La inserción lunar
La primera maniobra de inserción orbital comenzó cerca de las 76 horas de misión, cuando Apolo 11 pasó por detrás de la Luna y perdió temporalmente el contacto por radio con la Tierra. La ubicación no era accidental, sino que el encendido debía realizarse cerca del punto de máxima aproximación y en sentido contrario al movimiento de la nave, de modo que el empuje actuara como freno.
El trabajo quedó a cargo del motor del Sistema de Propulsión de Servicio, instalado en el módulo de servicio. Era un motor reiniciable de combustible hipergólico, con unos 91 kilonewtons de empuje. Sus propelentes se encendían al entrar en contacto, una característica que eliminaba la necesidad de un sistema de ignición complejo y aumentaba la confiabilidad.
Funcionó durante 357,5 segundos, casi seis minutos, y redujo la velocidad de Apolo 11 en aproximadamente 891 metros por segundo. El resultado fue una órbita elíptica de unos 111 por 306 kilómetros. En cada vuelta, la nave pasaba mucho más cerca de la superficie en un sector de la trayectoria y se alejaba en el opuesto. Como la maniobra se produjo sin comunicación directa, el centro de control en Houston solo pudo confirmar su éxito cuando la nave reapareció por el borde lunar y recuperó la señal.
Una segunda vuelta de maniobras
La inserción no concluyó con ese primer encendido. Luego de recorrer dos órbitas y obtener nuevos datos de seguimiento, la tripulación realizó una segunda maniobra mucho más breve, de unos 17 segundos, para reducir la excentricidad de la trayectoria y establecer una órbita de 100 por 113 kilómetros. Esta corrección era necesaria porque el campo gravitatorio lunar no es uniforme: concentraciones de masa bajo determinadas regiones de la superficie, conocidas como mascones, producen perturbaciones que modifican gradualmente las órbitas bajas.
La planificación de misión eligió una trayectoria que, después de esas variaciones, dejara al Columbia en condiciones adecuadas para el posterior encuentro con el Eagle. Durante las vueltas alrededor de la Luna, los astronautas observaron y fotografiaron la superficie, verificaron referencias del terreno y revisaron los sistemas de ambas naves. Armstrong y Aldrin también completaron los preparativos del módulo lunar, mientras Collins estudiaba las maniobras que debería ejecutar solo después de la separación.
Al día siguiente, el 20 de julio, Armstrong y Aldrin ingresaron nuevamente al Eagle y se separaron del Columbia. Collins permaneció en órbita lunar, encargado de mantener operativa la nave principal y preparado para realizar el encuentro si sus compañeros debían abortar el descenso. El módulo lunar efectuó primero una maniobra para bajar el punto mínimo de su órbita y luego inició el descenso propulsado hacia el Mar de la Tranquilidad, donde alunizó a las 20:17 UTC.
La llegada a la superficie suele concentrar la memoria pública de Apolo 11, pero dependió de la precisión lograda el 19 de julio. La inserción orbital colocó a la nave en el lugar, la velocidad y el plano necesarios para separar los vehículos y conducirlos hacia destinos distintos. También confirmó que el motor principal, la navegación a bordo, el seguimiento desde Tierra y los procedimientos ejecutados detrás de la Luna funcionaban como un sistema integrado. Antes de que el Eagle pudiera descender, Apolo 11 tuvo que convertirse primero en un satélite de la Luna.
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