Hace 4 años, el James Webb abría una nueva etapa de la astronomía con sus primeras imágenes del cosmos

El 12 de julio de 2022, la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA) presentaron las primeras imágenes científicas a todo color y datos espectroscópicos del telescopio espacial James Webb (JWST). Este hito fue la prueba de que el observatorio estaba listo para iniciar operaciones científicas regulares, y demostró a toda la comunidad astronómica la nueva capacidad astronómica de Estados Unidos, Canadá y Europa. El James Webb podía observar galaxias muy distantes, regiones de formación estelar, estrellas moribundas, galaxias en interacción y atmósferas de exoplanetas con una sensibilidad sin precedentes en el infrarrojo.

El James Webb es el telescopio espacial más potente construido hasta ahora. Está diseñado para observar el universo en luz infrarroja y estudiar desde las primeras galaxias hasta la formación de estrellas, planetas y atmósferas de exoplanetas. Crédito: NASA.

El telescopio se lanzó el 25 de diciembre de 2021 a bordo de un cohete Ariane 5 desde el Puerto Espacial Europeo en la Guayana Francesa. Después del lanzamiento, atravesó una de las secuencias de despliegue más complejas realizadas en el espacio. Primero extendió su escudo solar, luego desplegó su espejo primario segmentado y finalente alineó sus instrumentos hasta alcanzar la precisión necesaria para observar el universo profundo.

A diferencia del telescopio espacial Hubble, que observa principalmente en luz visible y ultravioleta, el Webb está optimizado para el infrarrojo. Eso le permite estudiar objetos fríos, mirar a través de polvo cósmico y detectar luz de galaxias muy antiguas que fue estirada por la expansión del universo.

Los instrumentos detrás de las capacidades Webb

El Webb le debe su capacidad a su espejo de 6,5 metros, su ubicación preferencial en el espacio y sus cuatro instrumentos científicos. Por un lado, NIRCam toma imágenes en el infrarrojo cercano. Por el otro, NIRSpec permite separar la luz de los objetos en espectros para estudiar su composición, temperatura y movimiento. MIRI observa en el infrarrojo medio, clave para polvo, discos protoplanetarios y galaxias distantes. Y, finalmente, NIRISS aporta capacidades de espectroscopía e imágenes especializadas, incluyendo estudios de exoplanetas.

La protección térmica es otro aspecto muy importante, clave para mantener al observatorio vivo y a sus instrumentos operativos. Por eso, el escudo solar mantiene a las cámaras frías y protegidas de la radiación del Sol, la Tierra y la Luna. Esta es una condición particularmente importante al tratarse de un telescopio que trabaja con señales infrarrojas extremadamente débiles.

El 12 de julio de 2022, la NASA, la ESA y la CSA presentaron las primeras imágenes científicas a todo color y datos espectroscópicos del telescopio espacial James Webb. Crédito: NASA.

Un nuevo ojo infrarrojo en el espacio

Las primeras observaciones publicadas mostraron varios objetivos seleccionados para exhibir capacidades distintas. El cúmulo de galaxias SMACS 0723 funcionó como un “campo profundo” y reveló miles de galaxias, incluyendo objetos muy débiles observados en infrarrojo. WASP-96b permitió demostrar el análisis de atmósferas de exoplanetas, con una señal de agua y evidencia de nubes y neblina. La Nebulosa del Anillo Sur mostró el material expulsado por una estrella en etapas finales de vida. El Quinteto de Stephan permitió estudiar interacciones galácticas, formación estelar y dinámica de gas y polvo. La región de Carina mostró zonas de nacimiento estelar ocultas por polvo, visibles con nueva claridad gracias al infrarrojo.

La publicación del 12 de julio marcó el paso del Webb de una promesa tecnológica a una herramienta científica operativa. Desde entonces, el observatorio se convirtió en una pieza central para estudiar el universo temprano, la evolución de galaxias, la formación de estrellas y planetas, y la composición de mundos fuera del Sistema Solar.

El Webb no reemplazó a los telescopios anteriores, sino que amplió el rango de preguntas que la astronomía puede responder. Ese día quedó claro que el infrarrojo iba a ocupar un lugar central en la próxima etapa de la exploración del cosmos.

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