Un nuevo día, un nuevo lanzamiento: China lanza otro Long March-12 y acelera su despliegue de satélites

Este miércoles 17 de junio, un Long March-12 despegó desde el sitio comercial de lanzamiento de Hainan y colocó en órbita el 22.º grupo de satélites de internet de órbita baja.

Este miércoles 17 de junio, un Long March-12 despegó desde el sitio comercial de lanzamiento de Hainan y colocó en órbita el 22.º grupo de satélites de internet de órbita baja.

El ritmo del programa espacial de China se mantiene en aumento: Pekín volvió a lanzar un cohete al espacio este miércoles 17 de junio. Un Long March-12 despegó desde el sitio comercial de lanzamiento de Hainan, en el sur del país, y colocó en órbita el 22.º grupo de satélites de internet de órbita terrestre baja. Así, la potencia oriental completa una entrega más dentro del despliegue de redes satelitales que busca construir a gran escala.

El lanzamiento se da en un contexto de gran movimiento espacial. En las últimas semanas, China encadenó una serie de misiones con distintos cohetes, centros de lanzamiento y cargas útiles: el Long March-12B debutó el 1 de junio; un Long March-6 modificado voló el 4; un Long March-8 despegó el 5; el Zhuque-2E Y6, de la empresa privada LandSpace, lanzó dos satélites el 9; un Long March-5 colocó un satélite experimental de comunicaciones el 11; un Lijian-1 envió ocho satélites de observación el 15; y un Long March-3B lanzó el Shijian-31 el 16. La secuencia demuestra que Pekín está consolidando su infraestructura de acceso frecuente al espacio.

Un paso más hacia la constelación china en LEO

El Long March-12 es un cohete de dos etapas impulsado por queroseno y oxígeno líquido, una combinación habitual en lanzadores modernos por su buen rendimiento y operación relativamente eficiente. Su primera etapa utiliza cuatro motores YF-100K, cada uno con un empuje de 1.250 kilonewtons, mientras que la segunda etapa emplea dos motores YF-115 de 180 kilonewtons.

El vehículo tiene 3,8 metros de diámetro, una medida poco común dentro de la familia Long March, pensada para mejorar la capacidad de carga sin perder compatibilidad logística con el transporte ferroviario chino. Puede llevar al menos 10 toneladas a órbita baja terrestre y unas 6 toneladas a una órbita heliosincrónica de 700 kilómetros. Además, admite cofias de 4,2 y 5,2 metros, lo que le permite adaptarse a satélites de distinto tamaño.

La carga de esta misión forma parte de los grupos de satélites de internet en LEO, una arquitectura que busca operar muchos satélites en órbita baja, lo que reduce la latencia y permite brindar conectividad de banda ancha desde el espacio. Para que estas redes funcionen, se necesitan constelaciones numerosas, con reposición constante de unidades y una cadena de lanzamientos sostenida.

El debut del Long March-12B, ocurrido el 1 de junio, refuerza esa dirección: es un cohete reutilizable de nueva generación, con dos etapas, 72 metros de largo, 4,37 metros de diámetro y capacidad aproximada de 20 toneladas a órbita baja. En paralelo, empresas privadas como LandSpace y CAS Space también están sumando vehículos propios, con cargas de comunicaciones, observación terrestre y pruebas tecnológicas.

China, camino a romper su récord de lanzamientos este 2026

China realizó 92 lanzamientos espaciales en 2025, un récord nacional y un aumento del 35% frente al año anterior. Para 2026, las proyecciones sectoriales chinas apuntan a que el país supere por primera vez los 100 lanzamientos anuales, con más de 60 misiones comerciales. Esa curva responde a varios objetivos al mismo tiempo: desplegar internet satelital, sostener capacidades de observación, probar comunicaciones avanzadas, alimentar su estación espacial y preparar tecnologías para misiones lunares. El Long March-12 del 17 de junio es una misión más dentro de esa agenda, pero resume bien el cambio de escala.

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