La NASA marcó buena parte de la historia espacial moderna. Sus misiones llevaron seres humanos a la Luna, exploraron planetas lejanos, observaron el universo profundo y cambiaron la forma en que entendemos la Tierra y el Sistema Solar. Elegir solo algunas pocas implica dejar afuera proyectos enormes, pero estas son 5 misiones que resumen algunos de sus hitos más impactantes.
Apolo 11: la primera llegada humana a la Luna
Apolo 11 se lanzó en julio de 1969 y se convirtió en una de las misiones más importantes de la historia. Los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron sobre la superficie lunar, mientras Michael Collins permaneció en órbita alrededor de la Luna.
Esta misión demostró que era posible enviar seres humanos a otro cuerpo celeste, operar allí y traerlos de regreso con seguridad. También consolidó a Estados Unidos como potencia espacial durante la Guerra Fría. Más allá del valor simbólico, Apolo 11 dejó muestras lunares, datos científicos y una referencia histórica que todavía define la exploración espacial.
Voyager 1 y 2: las sondas que salieron al espacio interestelar
Las sondas Voyager 1 y Voyager 2 se lanzaron en 1977 para estudiar los planetas exteriores. Aprovecharon una alineación poco frecuente que permitió visitar Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno con asistencia gravitatoria.
Voyager 2 sigue siendo la única nave que visitó Urano y Neptuno. Voyager 1, por su parte, se convirtió en el objeto humano más lejano y entró en el espacio interestelar. Además, ambas llevan el famoso disco de oro, con sonidos e imágenes de la Tierra. Su impacto es enorme porque extendieron la exploración humana más allá de los planetas conocidos en detalle.
Telescopio Espacial Hubble: una nueva mirada al universo
El telescopio espacial Hubble se lanzó en 1990 y revolucionó la astronomía. Al observar desde fuera de la atmósfera terrestre, logró imágenes mucho más nítidas que muchos telescopios terrestres de su época.
Su historia comenzó con un problema en el espejo principal, que tenía una falla. Pero una misión del transbordador espacial logró corregirlo en 1993. Desde entonces, el Hubble permitió estudiar galaxias lejanas, nebulosas, estrellas, planetas y la expansión del universo.
Curiosity: el laboratorio móvil que exploró Marte
El rover Curiosity aterrizó en Marte en 2012, dentro del cráter Gale. A diferencia de rovers anteriores, fue diseñado como un verdadero laboratorio móvil, capaz de analizar rocas, suelo, minerales y condiciones ambientales.
Su gran aporte fue confirmar que Marte tuvo ambientes antiguos potencialmente habitables. No encontró vida, pero sí evidencias de que en el pasado existieron agua líquida, compuestos químicos relevantes y condiciones más favorables que las actuales. Curiosity ayudó a pasar de la pregunta “¿hubo agua en Marte?” a una más precisa: “¿pudo Marte haber tenido ambientes aptos para la vida?”.
James Webb: el telescopio que observa el universo temprano
El Telescopio Espacial James Webb se lanzó en 2021 y es el observatorio espacial más potente construido hasta ahora. Observa principalmente en infrarrojo, lo que le permite estudiar objetos muy lejanos, galaxias antiguas, estrellas en formación y atmósferas de exoplanetas.
Su impacto está en que permite mirar etapas muy tempranas del universo y analizar mundos fuera del Sistema Solar con un detalle antes imposible. Webb no reemplaza al Hubble, sino que lo complementa. Mientras Hubble transformó la astronomía visual, Webb abrió una nueva etapa para estudiar el origen de galaxias, sistemas planetarios y posibles señales químicas en exoplanetas.
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