El primer cohete argentino que se lanzó oficialmente fue el APEX-A1-02 Alfa Centauro, un cohete experimental de investigación meteorológica. Este ejemplar, que marcó el inicio de la cohetería argentina moderna, despegó el 2 de febrero de 1961 desde la Base Santo Tomás, en Córdoba. Fue un desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina, que lo catalogó como el primer lanzamiento de un cohete en América del Sur.
El primer cohete sonda en zurcar los cielos argentinos
El Alfa Centauro despegó en un momento en el que la Argentina empezaba a ordenar institucionalmente sus actividades espaciales. En 1961 se creó la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) en el ámbito de la Fuerza Aérea Argentina, antecedente de la actal Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). La CNIE realizó las primeras experiencias científicas de estudios atmosféricos en el hemisferio sur mediante lanzamientos de cohetes y globos estratosféricos, muchas veces en cooperación con organismos nacionales e internacionales.
El APEX-A1-02 era un lanzador de una sola etapa, de 2,7 metros de largo, que pesaba 28 kilogramos. Utilizaba 11 kg de propulsante sólido de doble base, compuesto por nitroglicerina y nitrocelulosa, fórmula que permite almacenar el combustible dentro del motor y simplifica el sistema de lanzamiento frente a los motores líquidos. Era un cohete sonda, cuyo objetivo era alcanzar la atmósfera alta para realizar investigaciones meteorológicas. En ese primer vuelo llegó a unos 20 kilómetros de altura, dentro de la estratósfera.
Un cohete sonda o meteorológico realiza vuelos suborbitales. La idea es que ascienda, tome datos o pruebe sistemas y luego caiga, sin alcanzar la altitud necesaria para quedar orbitando la Tierra. Además de medir el clima, el Alfa Centauro buscaba probar elementos fundamentales de los cohetes. Entre ellos, la estructura, estabilidad, propulsión sólida, secuencia de lanzamiento y comportamiento del vehículo en vuelo.
Antecedentes y un nuevo eje para la cohetería argentina
Antes del Alfa Centauro existió el AM-1 Tábano, desarrollado entre fines de los años 40 y comienzos de los 50 en el Instituto Aerotécnico de Córdoba, con participación del ingeniero Ricardo Dyrgalla. Ese proyecto fue un antecedente importante de motores cohete y vehículos teledirigidos, pero no fue un cohete sonda científico como el Alfa Centauro, sino un aeromóvil o misil experimental lanzable desde un avión.
El lanzamiento de 1961 abrió una línea de trabajo que después continuó con otros vehículos de la familia Centauro y con programas más ambiciosos desde instalaciones como Chamical, en La Rioja. Esa etapa permitió formar equipos, ensayar tecnología y sumar experiencia operativa en campañas de lanzamiento. Fue una cohetería de escala limitada, pero también fue la que convirtió a la Argentina en uno de los primeros países de la región en experimentar con vehículos de investigación atmosférica propios y conseguir hitos como ser de los primeros paises lanzar animales al espacio.
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