Blue Origin informó nuevos detalles sobre la explosión ocurrida durante una prueba de encendido del cohete New Glenn en el Complejo de Lanzamiento 36, en Cabo Cañaveral. El incidente se produjo el 28 de mayo, durante un ensayo previo al vuelo de la misión NG-4. Según la actualización oficial de la compañía, todo el personal fue contabilizado y la investigación técnica continúa.
La falla fue un golpe importante para el programa New Glenn, el desarrollo principal de Blue Origin para competir en el mercado de lanzamientos orbitales pesados. Sin embargo, la empresa aseguró que varios elementos críticos de la infraestructura sobrevivieron en buen estado. En una actualización publicada por Blue Origin, el CEO Dave Limp afirmó que la situación en la plataforma es mejor de lo que podía suponerse tras la magnitud visual de la explosión.
El recuento de los daños
De toda la infraestructura potencialmente dañada, la parte más importante es el estado de la zona de almacenamiento de propelentes. Blue Origin confirmó que los tanques de oxígeno líquido, hidrógeno líquido y gas natural licuado permanecen en buenas condiciones. Esto es fundamental porque son componentes de fabricación compleja, costosos y con largos plazos de reposición. También se mantiene en buen estado la torre de agua, utilizada para los sistemas de supresión acústica y control térmico durante las operaciones de encendido y lanzamiento.
La compañía indicó que la torre de soporte principal sí sufrió daños, aunque puede repararse en el sitio sin necesidad de demolerla y construir una nueva. Además, el booster “Never Tell Me The Odds” y tres etapas superiores GS-2 ubicadas en la instalación de integración parecen no haber sido afectados. Estos datos reducen el alcance del daño operativo, aunque todavía falta conocer la causa raíz de la anomalía.
Proyecciones futuras para el New Glenn
Blue Origin también aclaró que no abandonará la configuración actual del New Glenn para saltar directamente a una versión mayor. La empresa continuará con la producción de la configuración 7×2 y almacenará etapas para futuros vuelos. Al mismo tiempo, avanzará hacia un esquema de integración vertical, una estrategia que ya estaba en estudio antes del accidente y que reemplazará al transportador-erector dañado.
Según Dave Limp, el New Glenn intentará volver a volar antes de que termine 2026. Ese plazo dependerá de la investigación, de la reparación de LC-36 y de la validación de los cambios operativos. Para Blue Origin, el desafío no es solo reconstruir una plataforma, sino demostrar que su nuevo cohete reutilizable puede sostener una campaña de vuelos regular después de uno de los incidentes más visibles de su programa orbital.
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