La startup china Mega Engine Technology anunció el éxito en las pruebas de su nuevo motor de cohetes reutilizable “Chi”. La empresa con sede en Xi’an ha logrado romper barreras técnicas que hasta hace poco eran exclusivas de las grandes corporaciones gubernamentales.
En una publicación en redes sociales, Mega Engine confirmó que una unidad de este motor de ciclo cerrado de queroseno y oxígeno líquido acumuló 1.000 segundos de funcionamiento continuo en condiciones nominales. Con este ensayo, el programa de la startup alcanza un impresionante total de 2.000 segundos de ignición acumulada, consolidando la madurez de su plataforma de pruebas.
Versatilidad y datos técnicos de alta eficiencia
Lo más relevante para los ingenieros del sector es la resistencia del hardware. Mega Engine afirmó que este sistema de combustión escalonada, rico en oxígeno y de alta presión, demostró un arranque rápido y un funcionamiento sumamente estable. Tras la finalización del test de encendido prolongado, el motor superó con éxito la inspección física obligatoria, demostrando que todos sus componentes críticos y componentes de inyección quedaron completamente intactos ante el estrés térmico.
La arquitectura de “Chi” está diseñada para ofrecer una gran flexibilidad en misiones espaciales. El sistema genera un empuje regulable de 35 a 75 toneladas a nivel del mar, que se eleva hasta las 87 toneladas en el vacío. Además, ofrece un impulso específico de 302 segundos a nivel del mar, logrando optimizar su eficiencia en altitud hasta alcanzar los 350 segundos.
Estas características físicas lo convierten en una pieza de ingeniería sumamente codiciada para el mercado de lanzamientos. Al contar con la capacidad de realizar múltiples reinicios en órbita y ofrecer un empuje variable, “Chi” se postula como la opción ideal para la propulsión a gran altitud en las segundas y etapas superiores de cohetes medianos y grandes. No obstante, su versatilidad es tal que también puede ser agrupado para funcionar como propulsor de primera etapa en vehículos de lanzamiento de menor envergadura.
El puente entre el MIT y la fusión civil-militar
La velocidad con la que ha avanzado este proyecto ha sorprendido al ecosistema tecnológico global. Mega Engine comenzó a operar en 2024, por lo que ha puesto a punto un motor de ciclo cerrado rico en oxígeno en tiempo récord. Detrás de este logro se encuentra su cofundador, Zhang Chenxing, un doctorado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).
La ubicación de la startup en Xi’an tampoco es casualidad. En esta misma ciudad opera la Academia de Tecnología de Propulsión Aeroespacial (AALPT) de la institución estatal CASC (China Aerospace Science and Technology Corporation), desarrolladora de la famosa serie de motores YF, como el YF-100 de ciclo cerrado y el YF-102 de ciclo abierto. La complejidad técnica del motor “Chi” sugiere que sus ingenieros provienen de este entorno estatal. Este rápido trasvase de talento y tecnología es un reflejo directo de la política de fusión civil-militar de China, mediante la cual el gobierno promueve activamente que los conocimientos del sector de defensa e industria estatal nutran a las startups comerciales.
“Yan” y la conquista de las aguas profundas de la propulsión
Con este éxito comercial bajo el brazo, Mega Engine ya mira hacia el transporte pesado de cara al futuro cercano. La compañía anunció que su hoja de ruta incluye la introducción en 2026 de “Yan”, un gigantesco motor de ciclo cerrado de queroseno y LOX capaz de entregar 200 toneladas de empuje. Juntos, “Chi” y “Yan” pretenden dar forma a una familia unificada de propulsores reutilizables listos para cubrir cualquier necesidad de la industria espacial comercial.
“El desarrollo de motores de ciclo cerrado de alta presión es la ‘zona de aguas profundas’ de la propulsión líquida comercial en China.” anuncia en un comunicado oficial de Mega Engine.
Esta declaración hace referencia a una frontera técnica sumamente exigente que la mayoría de las startups privadas han evitado. Mientras que competidores directos como Landspace, Jiuzhou Yunjian o iSpace se han inclinado por el uso de oxígeno líquido y metano, y otros han apostado por ciclos abiertos menos complejos, como el YF-102 usado por Space Pioneer, Mega Engine ha decidido competir directamente en el terreno de la combustión escalonada de alta presión, un área que históricamente pertenecía de forma exclusiva al Estado chino.
Destino final: dar potencia a las megaconstelaciones LEO
La aparición de este nuevo proveedor independiente de propulsión llega en el momento más oportuno para los planes estratégicos de Pekín. China se encuentra actualmente comprometida con el despliegue de megaproyectos de constelaciones de satélites en órbita baja (LEO), como Guowang y Qianfan, además de investigar la viabilidad de centros de datos orbitales. Estas iniciativas requieren una infraestructura logística masiva que los lanzadores estatales no pueden absorber en su totalidad.
Para que estos proyectos de conectividad sean viables, el país necesita multiplicar su ritmo de lanzamientos y elevar el tonelaje que puede poner en órbita de forma económica. Al ofrecer una alternativa de propulsión avanzada, eficiente y reutilizable para las etapas superiores de cohetes comerciales, Mega Engine se sitúa en una posición privilegiada. Brindar soporte a las empresas de lanzamiento privadas que competirán por los contratos de estas constelaciones gubernamentales constituye, sin duda, su mercado comercial más claro y lucrativo a corto plazo.
Te puede interesar: China lanza con éxito la misión Tianwen-2 para recuperar muestras de un asteoride
